1959: Las Aventuras de Pinocho (Priklyucheniya Buratino)

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Las Aventuras de Pinocho (Priklyucheniya Buratino)

Ivan Ivanov-Vano, Dmitriy Babichenko y Mikhail Botov.
LAS AVENTURAS DE PINOCHO (PRIKLYUCHENIYA BURATINO).
8,5/10

Categoría: Película.
Guion: Nikolay Erdman y Lyudmila Tolstaya.
Año: 1959.
País: Unión Soviética.
Género: Fantasía, Aventura.
Técnica: 2D.
Estudio: Soyuzmultfilm.
Idioma: Ruso.
Característica: Niños, Animales Antropomórficos.
Duración: 1h 8min.
Clasificación por edades: Todas las edades.

Segunda adaptación, primera animada, de La Llave de Oro o Las Aventuras de Buratino, la novela de Alekséi Nikoláyevich Tolstói, habitualmente considerada la versión rusa de Pinocho. Y con razón, dado que está inspirada en el clásico de Carlo Collodi. En Rusia es a su vez un clásico de la literatura infantil y Buratino es uno de sus más populares personajes. En los países que no pertenecen a la esfera de influencia de la Unión Soviética, apenas si es conocido. De hecho, el traductor al español no se lo pensó dos veces y lo tituló Las Aventuras de Pinocho -también es conocida como Pinocho y la Llave de Oro-. Lo mismo ocurrió en Italia, donde se comercializó como Le avventure di Pinocchio. No son títulos desacertados puesto que se trata esencialmente del mismo personaje.

Alexánder Kislov, en la web Russia Beyond, explica la génesis de la novela soviética: “cuando estaba editando la traducción rusa del cuento italiano, Tolstói hizo cambios significativos para darle un aire más ruso al libro, y también hacerlo más fácil y claro a los niños soviéticos. Por ejemplo, el nombre original del padre, Gepetto, se cambió por el de Papa Carlo. Tolstói decidió escribir su propia versión porque la de Collodi no era lo suficientemente ‘progresista’ para la URSS. El libro de Tolstói tiene algunas líneas argumentales diferentes y otros personajes. La nariz de Buratino no crece cuando miente. De hecho, no miente mucho porque eso no sería un buen ejemplo para los niños soviéticos”.

Si aceptamos que Buratino es un Pinocho ruso, sería el tercer proyecto animado en llevar a la pantalla al inocente muñeco de madera. Los dos anteriores fueron Le avventure di Pinocchio, que el estudio romano CAIR inició en 1935 pero abandonó ese mismo año por problemas de financiación, y el segundo largometraje de Disney, Pinocho (1940), que sigue siendo, y con diferencia, la versión más exitosa.

Esta la dirigió uno de los padres de la animación soviética, Ivan Ivanov-Vano, junto a Mikhail Botov -con quien había realizado la estupenda Los doce meses (1956)- y Dmitriy Babichenko, que debutó aquí en la dirección de largometrajes. La animación y diseños son tan cuidados y atractivos como de costumbre en Soyuzmultfilm, aunque esta no es una de esas obras preciosistas con las que se suele asociar la década de los 50 del estudio ruso. En cualquier caso, se nota la mano de Ivanov-Vano, así que la estética está muy cuidada y la narración es estupenda. Por cierto, comparadas con sus anteriores obras, aquí adopta un tono notablemente más infantil.

Quien llegue hasta aquí tras ver la versión de Disney comprobará que, si el punto de partida es similar -en ambos casos alguien crea un muñeco de madera que cobra vida- y la introducción comparte numerosos elementos, pronto una y otra historia toman caminos bien diferenciados. Se nota que el autor ruso comenzó traduciendo a Collodi para progresivamente ir desarrollando su propia versión. Y es interesante porque si la adaptación de Disney es predominantemente moralista, la de Soyuzmultfilm privilegia la parte aventurera y fantástica -sin dejar del todo de lado el enfoque moral, naturalmente-, hasta el punto de que en ocasiones parece una suerte de Pinocho en el país de las maravillas -hay toques de surrealismo y absurdo cercanos a la imaginación de Lewis Carroll-.

De todos modos, el aspecto en el que más se diferencian Pinocho y Las Aventuras de Pinocho es en la importancia de la música en una y otra. Aquí la banda sonora de Anatoly Lepin es excelente, una obra sinfónica tan ambiciosa como las mejores de Soyuzmultfilm, pero es que la realizada por Disney es un musical cuyas memorables canciones seguirán seduciendo a espectadores durante generaciones. Eso no implica que una música sea superior a la otra, pero ayuda a explicar la popularidad de la versión estadounidense más allá del imbatible poder mediático de la compañía creada por Walt Disney.

Nota: Lyudmila Tolstaya, que figura en los créditos como coguionista, fue también una de las guionistas de Zolotoy klyuchik (1939), la primera adaptación cinematográfica de la novela de Alekséi Nikoláyevich Tolstói.

Reseña Panorama
Puntuación
9
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