1967: Jack y la bruja (Shônen Jakku to Mahô-tsukai)

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Jack y la bruja (Shônen Jakku to Mahô-tsukai)amazon

Taiji Yabushita.
JACK Y LA BRUJA (SHÔNEN JAKKU TO MAHÔ-TSUKAI).
6,5/10

Categoría: Película.
Guion: Shin’ichi Sekizawa, Susumu Takaku.
Año: 1967.
País: Japón.
Género: Fantasía, Aventura.
Técnica: 2D, Anime.
Estudio: Tôei Dôga.
Idioma: Japonés.
Característica: Niños, Héroes, Animales, Brujería.
Duración: 1h 20min.
Clasificación por edades: Todas las edades.

Tôei Dôga seguía en la segunda mitad de los 60 al ritmo de dos o tres largometrajes anuales, una producción a la que solo la soviética Soyuzmultfilm se acercaba. Además, en 1967 justamente comenzó su relación con Rankin/Bass Productions, cuyo primer fruto fue The Wacky World of Mother Goose (1967), para la que realizó la animación, así que aún aumentó más su actividad.

Y como ocurre a menudo cuando un estudio produce muchos minutos de animación, la atención al detalle o el control de calidad sufren, de modo que no toda la filmografía de Toei Animation está igual de lograda. Jack y la bruja es una de esas obras a las que le hubiera venido bien un mayor nivel de exigencia o tiempo para rehacer algunas escenas. Aunque globalmente recomendable, es también tremendamente irregular y figuran varios pasajes poco interesantes desde un punto narrativo o cuya animación está más cerca de un estándar televisivo que de uno cinematográfico.

La película propone una historia semi-original, pues se trata de una adaptación libre del poema épico Beowulf y recurre a Jack, el arquetipo del niño héroe en la literatura inglesa. Las partes más estimulantes, en cualquier caso, son las parcialmente inventadas, sobre todo las más extravagantes, como los medios de transporte o buena parte de la magia de la bruja a la que se enfrenta el protagonista.

El diseño de los personajes no es el más brillante de Toei y hay altibajos en la animación que dirige Akira Daikuhara, pero la ilustración del castillo de la villana está muy bien hecha y el clímax es particularmente eficaz, además de ser algo más oscuro de lo habitual en las producciones contemporáneas de Occidente: la transformación final de la bruja seguramente le dé algo de miedo a los más jóvenes espectadores. Quizá por eso durante los 70 se convirtió en una tradición que las cadenas locales de Estados Unidos programasen la película en Halloween.

De la dirección se encarga Taiji Yabushita, por entonces ya un veterano en la materia que había dirigido las primeras películas del estudio, Panda y la serpiente mágica (1958) y El niño mago (1959), entre ellas, y que no se encargada de un largometraje desde Simbad el marino (1962). Realizó un trabajo solvente, como en otras ocasiones, pero los problemas de ritmo pueden achacarse a su labor más que a la de los guionistas.

Nota: la niña protagonista se llama Kiki en la versión original y esta vez el traductor al español no fue mojigato y mantuvo ese nombre, a diferencia de lo que ocurrió con la protagonista de la mucho más celebre Nicky, la aprendiz de bruja (1989), dirigida por Hayao Miyazaki.

Reseña Panorama
Puntuación
7
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