1976: Las doce pruebas de Astérix (Les 12 travaux d’Astérix)

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Las doce pruebas de Astérix (Les 12 travaux d'Astérix)amazon

René Goscinny y Albert Uderzo.
LAS DOCE PRUEBAS DE ASTERIX (LES 12 TRAVAUX D’ASTERIX).
9,5/10

Categoría: Película.
Guion: Pierre Tchernia, René Goscinny y Albert Uderzo.
Año: 1976.
País: Francia, Reino Unido.
Género: Comedia, Aventura, Fantasía.
Técnica: 2D.
Estudio: Halas and Batchelor, Dargaud Films, Studios Idefix.
Idioma: Francés.
Característica: Héroes, Slapstick, Fantasmas, Superhéroes.
Duración: 1h 22min.
Clasificación por edades: Todas las edades.

Las doce pruebas de Astérix es la tercera película animada protagonizada por los personajes creados por René Goscinny y Albert Uderzo. La primera es Astérix el galo (1967), producción de Dargaud Films animada en el estudio belga Belvision. Fue creada a espaldas de los autores, que sin embargo dieron el visto bueno para su estreno a pesar de su descontento. En la segunda, Astérix y Cleopatra (1968), Goscinny y Uderzo decidieron ejercer de directores para tener un mayor control del resultado. Sin embargo, como la animación se realizó también en Belvision, los numerosos viajes a Bélgica no fueron suficientes para que la animación alcanzase el nivel que deseaban.

Tras esta segunda mala experiencia, ambos estuvieron de acuerdo en un aspecto esencial: si querían obtener un producto interesante desde un punto de vista artístico, era necesario crear un estudio de animación en Francia por cuyas oficinas pudieran pasar regularmente. Así nació Studios Idefix, interesantísimo proyecto que, tristemente, tuvo una andadura cortada abruptamente por la muerte de Goscinny. Solo realizó dos largometrajes, este y La balada de los Dalton (1978). Al menos son dos esenciales producciones que aseguran su destacado rol en la historia de la animación francesa.

Para la tercera aparición de los galos en la gran pantalla, Goscinny y Uderzo volvieron a encargarse de la dirección, con la diferencia de que su grado de implicación fue mayor. Escribieron un guion original, de modo que por primera vez no se trató de la adaptación de una de sus historietas, y Uderzo dibujó el storyboard y las ilustraciones de referencia para los animadores. El resultado de la implicación de dos de los mayores talentos del cómic fue la mejor película protagonizada por los galos y una muestra de lo beneficiosa que podía ser para ambas artes una colaboración más estrecha entre el cine de animación y los creadores de cómics.

Jordi Sánchez-Navarro, en su libro La imaginación tangible (2020), escribe lo siguiente a propósito de esta película: “su inclusión en esta lista de títulos esenciales de la animación mundial responde al interés en destacar las relaciones entre el cómic europeo y el cine de animación, en general poco apreciadas por críticos e historiadores de ambos medios, y en señalar que a menudo esas relaciones han dado frutos de calidad considerable, como en el caso del título que nos ocupa”.

En efecto, aquí esa relación alcanzó una de sus cumbres. En Las doce pruebas de Astérix uno tiene la sensación de estar ante los personajes tal y como los conocemos de las historietas, como si fuera una de sus aventuras pero en movimiento. Este puede parece un logro menor o darse por sentado, pero tal cosa rara vez ocurre en las adaptaciones cinematográficas de cómics. Basta pensar en las versiones animadas de los tebeos de Francisco Ibáñez, decepcionantes una y otra vez hasta que llegó Javier Fesser con Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo (2014). Tampoco todas las de Asterix y Obelix son satisfactorias.

El film que nos ocupa sí fue enteramente satisfactorio en al menos dos aspectos. Uno, su brillante animación, que logra al mismo tiempo reproducir fielmente la estética de las historietas y homenajear a los dibujos animados clásicos, a los cortos de los años 30 y 40 de estudios como Disney, Warner Bros. o Metro-Goldwyn-Mayer. Su estructura episódica, en forma de sketeches con una unidad temática, da la sensación de ser una sucesión de cortos más o menos independientes, muchos de los cuales desarrollan una caricaturesca y expresiva animación que remite a la era dorada de la animación, desde La tortuga y la liebre (1935), de Disney, hasta las mejores entregas de las series Merrie Melodies o Looney Tunes.

El segundo es su ingenioso guion, repleto de logrados gags, visuales o verbales, que se pueden disfrutar a varios niveles, de atractivo intergeneracional. De las historietas recupera el meta-humor, de modo que el narrador se dirige al espectador en varios momentos e incluso los protagonistas aluden al hecho de que se trata de un dibujo animado -véase el divertido desenlace-. En cuanto a las pruebas, la hercúlea tarea de Asterix y Obelix combina acción, puntuales incursiones en el cine de terror desde un prisma cómico -la noche en la llanura- y el humor absurdo del fragmento que no envejece: esa delirante crítica de la burocracia en “la casa que vuelve loco”.

Reseña Panorama
Puntuación
10
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