1977: Los hechiceros de la guerra (Wizards)

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Los hechiceros de la guerra (Wizards)amazon

Ralph Bakshi.
LOS HECHICEROS DE LA GUERRA (WIZARDS).
8/10

Categoría: Película.
Guion: Ralph Bakshi.
Año: 1977.
País: Estados Unidos.
Género: Ciencia Ficción, Bélico, Aventura.
Técnica: Mixta, 2D, Rotoscopia.
Estudio: Bakshi Productions, Dong Seo Animation.
Idioma: Inglés.
Característica: Postapocalíptico, Experimental, Hadas, Brujería.
Duración: 1h 23min.
Clasificación por edades: NR-12.

Antes de emprender este proyecto, Ralph Bakshi había visto cómo su tercer largometraje, Coonskin (1975), fracasaba en la taquilla tras la renuncia de Paramount a distribuirlo, y cómo el estreno del cuarto, Hey Good Lookin, era indefinidamente pospuesto por la Warner dada la escasa fe del estudio en su buena acogida -no se estrenó, y de manera muy limitada, hasta 1982-.

Ante ese panorama, es lógico que el cineasta decidiese alejarse de sus sátiras urbanas -mezcla de sexo y comedia- pobladas por gánsteres, delincuentes, prostitutas y travestis para centrarse en aventuras fantásticas protagonizadas por duendes, elfos, hadas y brujos malvados. La primera entrega de esa nueva etapa es Los hechiceros de la guerra, en la que las buenas ideas y escenas, apreciadas individualmente, son más satisfactorias que el desigual conjunto.

De nuevo, sus ciertos están lastrados por una ejecución no siempre del todo lograda que mezcla constantemente elementos y tonos de lo más dispares. Da la sensación de que a Bakshi le interesaban tantos aspectos que no acababa de decidirse por un enfoque, de modo que una vez más parecen varios films en uno.

Por lo pronto, como en anteriores ocasiones, conviven varias estéticas. La primera es la de las detalladas ilustraciones estáticas que acompañan a la voz en off, muy bien realizadas por Mike Ploog, que sirven para presentar el universo postapocalíptico y futurista en el que transcurre la acción y para despedir la cinta.

La segunda, que representa el grueso del film, es la que desarrolla el estilo habitual en Bakshi, solo que esta vez con personajes fantásticos en vez de habitantes de los bajos fondo de Nueva York. También es esa parte la que muestra claramente la influencia de la serie ‘Cheech Wizard’, del historietista Vaughn Bode, y la que nos obsequia con los preciosos fondos de Ian Miller, maravillas que merece la pena observar detenidamente en sucesivos visionados.

La tercera y es más discutible es la de los pasajes con rotoscopia. Tienen poco que ver con el resto y se nota claramente el cambio de texturas y estéticas, de modo que no casan bien con el conjunto. Claro que antes de criticar la decisión del director, conviene saber que optó por ese recurso cuando la Fox se negó a aumentar el presupuesto y vio que no le quedaba dinero para escenificar las batallas tan necesarias para el clímax bélico de la obra.

Recurrió entonces a escenas de películas como Alexander Nevsky (1938), El Cid (1961), Zulú (1964), La batalla de las Ardenas (1965) o Patton (1970), sobre las que aplicó una rotoscopia de bajo presupuesto que prácticamente se limita a convertir en imprecisas siluetas las imágenes de archivo. Cierto que el contraste es enorme, sobre todo cuando alterna esos pasajes con primeros planos de los personajes animados -no tenemos nunca la impresión de que realmente están en la misma batalla-, y que el resultado deja mucho que desear, pero esos fragmentos hacen de Los hechiceros de la guerra una propuesta más singular.

Por otra parte, aunque representó un giro considerable respeto a la primera parte de su filmografía, que Ralph Bakshi está al frente del proyecto se nota en varias cuestiones. Pienso en su sentido del humor, como en esa desternillante escena protagonizada por unas caricaturas de rabinos. También, por supuesto, en esa hada de enormes pechos medio visibles y pezones marcados que el protagonista, Avatar, desea sin mucho disimulo -hay un gag final al respecto-.

Finalmente, no sería una obra suya sin un comentario sociopolítico, de modo que aquí el villano, Blackwolf, es equiparado con Hitler -se hace llamar Führer- y con sus técnicas de propaganda. Eso conecta con su tesis del film como parábola de la historia judía, que es la recogida por Jeff Lenburg en su libro Who’s Who in Animated Cartoons (2006).

El historiador de la animación describe así el proyecto e incluye una reveladora cita del autor: “Bakshi dejó las cuestiones sociales por los cuentos de espadas y brujería fuertemente influidos por el trabajo del ilustrador de cómics Vaughn Bode. (…) «Wizards trata de la creación del estado de Israel y el Holocausto, sobre los judíos en busca de su país natal y sobre el hecho de que el fascismo estaba en crecimiento de nuevo, pensé», afirmó Bakshi. Aunque, como El gato Fritz, Wizards amplió las fronteras de los largometrajes de animación, los críticos y el público respondieron de manera menos entusiasta”.

Andrew Leal, en su análisis para el libro The Animated Movie Guide (2005), le otorga dos estrellas de cuatro y comenta lo siguiente: “Lo peor de todo es que el flirteo de Bakshi con la ‘acción real’ continua, pues imágenes rotoscopiadas con un extraño tinte son usadas para ilustrar los ejércitos de Blackwolf. Esta técnica crea más distanciamiento y confusión en los espectadores y sería de nuevo excesivamente usada en El señor de los anillos. El cambio constante entre chistes breves y planos cómicos de subordinados quejándose y las más serias batallas fantásticas es agotador. El film tiene varios momentos interesantes, particularmente en una serie de ilustraciones estáticas del artista de Marvel Mike Ploog, pero es quizá más conocido como un giro, no necesariamente uno positivo, en la carrera fílmica de Bakshi”.

Reseña Panorama
Puntuación
8
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