1978: Orejas largas (Watership Down)

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Orejas largas (Watership Down)amazon

Martin Rosen.
OREJAS LARGAS (WATERSHIP DOWN).
9/10

Categoría: Película.
Guion: Martin Rosen.
Año: 1978.
País: Reino Unido.
Género: Drama, Aventura, Fantasía.
Técnica: 2D.
Idioma: Inglés.
Característica: Animales, Autoritarismo.
Duración: 1h 31min.
Clasificación por edades: NR-12.

De las películas aptas para público infantil, Orejas largas es de las que incluyen más escenas que muestran de manera explícita el lado cruel de la naturaleza, la constante lucha por la supervivencia de los animales que la habitan y, en última instancia, la vulnerabilidad de los seres vivos, cuya mortalidad es un elemento claramente visible. Este es uno de esos casos en los que no es aventurado afirmar que tal planteamiento difícilmente lograría hoy la aprobación de un productor. Basta fijarse en la clasificación por edades, que ha ido añadiendo años. En el Reino Unido pasó del U original (todos los públicos) al PG actual (para mayores de 8 años). En Estados Unidos de PG a no estar recomendada a menores de 14 años en sus pases televisivos. En España, del “todos los públicos” al NR-12 que ves en el encabezado de esta reseña.

Martin Rosen tuvo la valentía de mantener los aspectos más duros de Watership Down (1972), la novela de Richard Adams en la que está basada. Eso incluye la muerte de uno de los personajes centrales, la sangrienta agonía de otro por la trampa de un humano, gráficos planos de numerosos conejos muriendo asfixiados en su madriguera, la visión de un conejo casi moribundo y herido tras lograr escapar de esa misma madriguera, predadores amenazantes (sobre todo un imponente perro cuya mandíbula protagoniza un primer plano) y hasta un conejo, Woundwort, de aspecto terrorífico -cosa que tiene mérito lograr-.

Jordi Sánchez-Navarro, en su estupendo libro La imaginación tangible (2020), escribe lo siguiente a propósito del contenido violento y explícito del film: “todas ellas escenas que Rosen no quiso suavizar porque tenía claro que el texto de Adams hablaba a cara descubierta sobre la muerte al público infantil. Desde luego, es poco probable que una película orientada a todos los públicos ofreciera hoy día esas imágenes. Sin salir del campo de la animación, películas de estos últimos años como Up (Pete Docter y Bob Peterson, 2009), Kubo y las dos cuerdas mágicas (Travis Knight, 2016) o Coco (Lee Unkrich y Adrián Molina, 2017), lo han hecho de una forma más alegórica y sin mostrar una crudeza siquiera cercana a Orejas largas”.

La violencia no es el único aspecto inusual para una propuesta infantil. También desarrolla una nada sutil crítica de los regímenes autoritarios que posiblemente solo un adulto aprecie debidamente. Lo mismo ocurra posiblemente con su enfoque animalista y ecologista, pues Adams, y con él Rosen, tuvieron la osadía de convertir a los humanos en los principales villanos del film. Esa es una característica que comparte con otra película de la que es deudora, Bambi (1942), solo que la cinta de Disney resulta bastante más inocente comparada con esta. En cambio, un precedente más cercano sería otro clásico de la animación británica, Rebelión en la granja (1954), que también emplea animales para hablar de autoritarismos -la que nos ocupa, todo sea dicho, es menos abiertamente política-.

Todos esos elementos hacen pensar que se trata de una propuesta más indicada para público adulto y no en vano la Wikipedia en inglés la incluye en su lista de películas de animación para adultos. Sin embargo, esta es, ante todo, una propuesta artísticamente interesante de atractivo intergeneracional, así que sería una pena que los niños se quedaran sin verla. Al fin y al cabo la narración es excelente, el diseño de personajes es un acierto y las acuarelas realizadas para los fondos son una preciosidad que muestra la belleza de la campiña inglesa. Por otra parte, la trama posee un tono de aventura que mantendrá interesados a espectadores de cualquier edad.

Martin Rosen es quien figura en los créditos como director único del film, pero sería injusto no mencionar a John Hubley, que fue el director contratado al inicio del proyecto. Lo abandonó por las habituales ‘diferencias artísticas’. Desconozco el alcance de su aportación, pero parece que fue él quien realizó la bella secuencia de apertura, la ilustración de la mitología de los conejos con un estilo de dibujo sencillo que contraste con el del resto de escenas.

Gracias al éxito de Orejas Largas, Martin Rosen dirigió un segundo largometraje animado, Los Perros de la Plaga (1982), adaptación también de una novela de Richard Adams. En cuanto a los conejos, volvieron al mundo de la animación con las series Watership Down (1999) y La colina de Watership (2018), esta última en un discutible 3D.

Y ahora, lo siento, pero voy a terminar con una queja, porque me parece una pena que en España se tradujese Watership Down con el poco afortunado título de Orejas Largas. Claro que en Hispanoamérica fue titulada Hazel: El Príncipe de los Conejos, que tampoco es ninguna maravilla.

Reseña Panorama
Puntuación
9
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