1981: Heavy Metal

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Heavy Metalamazon

Gerald Potterton.
HEAVY METAL.
7,5/10

Categoría: Película, Antología.
Guion: Daniel Goldberg y Len Blum.
Año: 1981.
País: Estados Unidos, Canadá.
Género: Ciencia Ficción, Aventura, Terror.
Técnica: 2D, Rotoscopia.
Estudio: Halas and Batchelor, Potterton Productions, CinéGroupe, Atkinson Film-Arts, TVC London, Haines-Camron.
Idioma: Inglés.
Característica: Aliens, Héroes, Heroínas, Robots, Sexo, Violencia.
Duración: 1h 26min.
Clasificación por edades: NR-16.

Heavy Metal es la primera adaptación cinematográfica de la revista homónima editada por Leonard Mogel, que a su vez era una versión estadounidense de la publicación francesa Métal hurlant -la traducción pierde, pero sería ‘metal aullante’ o ‘metal que grita’-, referente del cómic de ciencia ficción impulsado por el colectivo Les Humanoïdes Associés. El propósito, a tenor de lo visto, era trasladar al cine las generosas dosis de sexo, violencia y desnudos que funcionaban como reclamo en las páginas del cómic, aunque también las innovaciones estéticas y de contenido aportadas por sus autores.

El que nos ocupa posiblemente fue el primer largometraje animado para adultos de ciencia ficción. Existe el precedente de Los hechiceros de la guerra (1977), dirigida por uno de los padres de la animación adulta, Ralph Bakshi, pero es más una cinta de fantasía que otra cosa. Fuese o no la primera, lo seguro es que se trató de un ambicioso proyecto, inusual en el ámbito de la animación, que reunión a numerosos estudios y profesionales en varias partes del globo. En ese sentido, la labor de Gerald Potterton debió de ser de coordinación más que la de un director al uso: cada segmento contó con su propio director.

Ese es uno de los mayores atractivos de la película, que aglutinó a algunos de los más prestigiosos y prometedores profesionales de la animación disponibles. Dos son los casos particularmente llamativos: John Halas, que había sido uno de los dos artífices del clásico Rebelión en la granja (1954); y Jimmy T. Murakami, que dirigió la maravillosa Cuando el viento sopla (1986).

No fueron los únicos. Veamos la nómina de participantes: Julian Harris dirigió varios episodios de la serie Bob and Margaret; Barrie Nelson había sido animador en la esencial Orejas largas (1978); Jack Stokes había formado parte del equipo de animadores de El submarino amarillo (1968) y antes dirigió la serie animada The Beatles; Pino Van Lamsweerde dirigió Astérix en Bretaña (1986); Harold Whitaker había sido animador en Rebelión en la granja… También hubo colaboradores como Chris Achilleos, que creó el memorable cartel y participó en el diseño del personaje que lo protagoniza.

Asímismo, Potterton Productions se encargó seguramente de coordinar a los estudios de animación que realizaron los segmentos, entre los que figuran los apreciados Halas and Batchelor, CinéGroupe y TVC London. Incluso a Nelvana le ofrecieron participar, pero declinó la oferta para centrarse en su primer largometraje para cines, que a la postre acabó siendo también considerado un clásico de la animación adulta, Rock & Rule (1983). En fin, solo como reunión de talento ya es un proyecto sobresaliente.

Otra cosa es que el resultado, como tantas veces ocurre hasta en las más ambiciosas antologías, sea un tanto desigual y decepcionante a ratos. La parte visual es en general atractiva y bastante más cuidada de lo habitual en buena parte de las producciones no aptas para la infancia -normalmente por cuestiones presupuestarias-. Además, traslada bien a la pantalla la estética de los cómics, sin por eso renunciar a pasajes de animación espectacular. Por otra parte, los fragmentos realizados con rotoscopia casan bien con los realizados en animación tradicional. Solo chirría un poco la explosión final, claramente no animada, pero por lo visto la dejaron así por falta de tiempo.

Las tramas, en cambio, son menos satisfactorias. Las adaptaciones, y es comprensible que así sea por motivos comerciales, tienden a privilegiar el lado lúdico frente a las reflexiones sociales y filosóficas, de modo que en ocasiones el argumento queda un tanto esquemático o, en el peor de los casos, parece una excusa para enlazar una escena de sexo con otra y obsequiarnos con varios desnudos por el camino. Que esos desnudos sean casi sistemáticamente de mujeres y que estas tengan invariablemente la misma anatomía -cintura estrecha, tetas enormes- no ayuda a esquivar las críticas de sexismo. El segmento titulado Den es el ejemplo más claro, pues parece lo que un guionista escribiría si quisiera parodiar la ciencia ficción salida de la mente de un adolescente calenturiento.

Pese a esos aspectos discutibles y a un paso del tiempo que no le está sentando especialmente bien, Heavy Metal es una propuesta recomendable para los interesados por: 1) la ciencia ficción; 2) los cómics de los 70 y 80; 3) la animación para adultos. En conjunto, es una obra entretenida que, a principios de los 80, contribuyó decisivamente a ampliar la temática abarcada por la animación adulta, hasta entonces casi exclusivamente centrada en el erotismo.

Jordi Sánchez-Navarro, en su libro La imaginación tangible (2020), la incluye en su lista de 50 películas esenciales de la historia de la animación, de la que escribe: “En conjunto, esos segmentos configuran un universo estético y narrativo que puede leerse casi como programa definitorio de una determinada época y una determinada subcultura: horror y sexo, eros y tanathos en perfecta (dis)harmonía, escenarios urbanos futuristas que se alternan con viajes interplanetarios o con tierras lejanas de fantasía, relatos de guerreros elegidos que se amalgaman con historias de perdedores enrollados… Toda una ilustración del espíritu de una época en la que aún se agitan algunas energías de la contracultura de los 60 y se respiran nuevos aires punk”.

El film, por cierto, tuvo suficiente éxito como para que en el 2000 llegase a los cines una segunda parte, Heavy Metal 2, que no fue mejor recibida. Poco menos de una década después David Fincher y Tim Miller iniciaron el desarrollo de una tercera película para la que, en diversos estadios, se barajaron los nombres de Guillermo del Toro, Zack Snyder, Gore Verbinski, James Cameron o Mark Osborne como directores de los segmentos. En el 2014 Robert Rodriguez compró los derechos de una adaptación cinematográfica de la revista, pero desde entonces nada más se sabe. En cambio, Fincher y Miller sí retomaron el proyecto y transformaron la idea en otra antología animada para adultos, la recomendable serie Love, Death & Robots (2019).

Reseña Panorama
Puntuación
8
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