1983: Hiroshima (Hadashi no Gen)

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Hiroshima (Hadashi no Gen)

Mori Masaki.
HIROSHIMA (HADASHI NO GEN).
9,5/10

Categoría: Película.
Guion: Keiji Nakazawa.
Año: 1983.
País: Japón.
Género: Drama, Bélico, Comedia.
Técnica: 2D, Anime.
Estudio: Madhouse; Studio Cockpit, Artland Inc (animación adicional).
Idioma: Japonés, Inglés (breve fragmento).
Característica: Pacifismo, Familia, Niños, Melancólico, Emotivo.
Duración: 1h 23min.
Clasificación por edades: NR-12.

Hiroshima es una memorable película que Mori Masaki dirigió a partir del guion de Keiji Nakazawa, con el que este último adaptó su manga homónimo, libremente inspirado en su infancia en la ciudad tras el estallido de la bomba atómica. Es un buen ejemplo de cómo, a menudo, razones comerciales frenan drásticamente la popularidad de un film, pues a pesar de ser una de las cumbres del anime en los 80, apenas si es conocida en Occidente y palidece en difusión con la que cinco años más tarde dirigió Isao Takahata, La tumba de las luciérnagas.

Ocurre que la segunda forma parte del catálogo de Studio Ghibli, que ha sido ampliamente distribuido en todo el mundo gracias a la notoriedad de Hayao Miyazaki, mientras que la que nos ocupa, aunque sea comparable en importancia y logros artísticos, es difícil de encontrar en formato doméstico y, en el momento en el que escribo esto -10/04/21- ni siquiera se puede ver en una plataforma de streaming en España.

Y sí, quizá no posea el aliento poético de la dirigida por Takahata, ni una estética tan cuidada como la que ya por entonces lograba Studio Ghibli, pero técnicamente es también de gran calidad -los fondos son muy notables- y la animación es sofisticada y eficaz. Por otra parte, ofrece una visión de la Hiroshima pre y post bomba muy valiosa tanto desde un punto de vista histórico como cinematográfico.

Uno de sus aspectos más interesantes es que el primer acto, cuya conclusión se sitúa claramente en la explosión de la bomba atómica, es sobre todo una comedia. Figuran elementos dramáticos, refleja bien las penurias provocadas por la escasez de alimentos y la tensión va creciendo a medida que sabemos que se acerca el fatídico acontecimiento, pero son varias y muy inspiradas las escenas divertidas que sacan sonrisas o hasta carcajadas. La vitalidad de la pareja de hermanos es tal que incluso en ese contexto consiguen divertirse con sus juegos y canciones y con su estrecha relación fraternal. Hasta la banda sonora parece subrayar ese tono cómico.

Luego tenemos la secuencia de la explosión, la más brillante del film, que es terrible. Muy explícita, muestra la muerte y la destrucción, los cuerpos calcinados, los condenados supervivientes caminando como zombis antes de desplomarse, los efectos horribles de la radiación… Esa secuencia, que no dura más de quince minutos, es la que provoca que no sea una película recomendable para menores de doce años: incluso a los adultos lo lógico es que les afecte enormemente ver esas imágenes.

A partir de entonces, el tercer acto combina con maestría el drama de la situación con la extraordinaria vitalidad del niño protagonista. Si los niños son habitualmente montañas rusas de sentimientos y pueden pasar en cuestión de minutos del llanto a la risa, algo similar ocurre con esta cinta, en la que las pequeñas alegrías y los horribles acontecimientos se entrelazan como si, en tan excepcional contexto, fueran dos continuos compañeros de viaje.

Incluso la estética y la animación parecen explorar esa dualidad: son numerosos los momentos que, de tan realistas, casi resultan insoportables; pues bien, estos conviven con otros de caricatura casi extrema que amplifican los pasajes de comedia, como cuando ese encantador niño llora de alegría al verse acogido por su nueva familia y se le deforma el rostro y le brotan dos chorros de lágrimas.

En fin, tras casi hora y media de emociones contrastadas y de constatar la asombrosa capacidad de supervivencia del ser humano, uno se pregunta también cómo es posible que la humanidad llegara a ese extremo de desprecio por la vida. Si esta película no sirve como argumento pacifista, no sé qué más necesita quien la vea.

Felipe Múgica, en su estupendo libro Explosión anime (2020), le otorga cinco estrellas de cinco y la presenta como “una de las producciones sobre la Segunda Guerra Mundial en Japón y sobre el impacto de la bomba atómica más estremecedoras jamás realizadas. Eclipsada por La tumba de las luciérnagas de Takahata Isao, con la que comparte temática y protagonismo infantil (y que, como la otra, demuestra que por tratarse de cine de animación no pierde ni un ápice de impacto dramático), no desmerece en absoluto y resulta igualmente una experiencia desoladora”. Excelente análisis el suyo.

Reseña Panorama
Puntuación
10
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