1986: Fievel y el Nuevo Mundo (An American Tail)

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Fievel y el Nuevo Mundo (An American Tail)amazonNetflix

Don Bluth.
FIEVEL Y EL NUEVO MUNDO (AN AMERICAN TAIL).
7,5/10

Categoría: Película.
Guion: Judy Freudberg y Tony Geiss.
Año: 1986.
País: Estados Unidos, Irlanda.
Género: Fantasía, Drama, Aventura.
Técnica: 2D.
Estudio: Sullivan Bluth Studios.
Idioma: Inglés.
Característica: Animales Antropomórficos, Melancólico.
Duración: 1h 20min.
Clasificación por edades: Todas las edades.
Streaming: Netflix.

Desde la muerte de Walt Disney en 1966 hasta el inicio del periodo de renacimiento, esto es, desde el último largometraje que produjo, El libro de la selva (1967), hasta La sirenita (1989), Disney entró en una de sus menos inspiradas y exitosas etapas. Quizá fue esa circunstancia la que animó a otros estudios de Hollywood a disputarle el primado en el ámbito de la animación -cosa que ninguno consiguió-, Universal Pictures entre ellos, que no distribuía un largometraje animado desde Pinocchio in Outer Space (1965).

La iniciativa, no obstante, no fue de Universal sino de Steven Spielberg, que quiso probar suerte por primera vez en el mundo de la animación con su compañía Amblin Entertainment. Para llevarlo a cabo, se asoció con Don Bluth, ex empleado justamente de Disney que había dejado el estudio por su descontento con el curso artístico que estaba tomando. Antes de abandonar la compañía del ratón, ganó experiencia en varios largometrajes de los 70, hasta llegar a ser director de animación en Los rescatadores (1977) y Pedro y el dragón Elliot (1977), dos de las películas que se suelen nombrar como excepciones positivas de esa etapa del estudio.

Bluth solo había dirigido un largometraje tras fundar su propio estudio de animación, Nimh El mundo secreto de la señora Brisby (1982), cuya belleza fue la que Spielberg quiso replicar en este proyecto. En cierto modo lo consiguió, pues aunque resulta algo menos espectacular desde un punto de vista estético, Fievel y el Nuevo Mundo es también visualmente atractivo y nos regaló un encantador protagonista, ese ratón que pierde de vista a su familia.

El aspecto más interesante del film no es su estética ni tampoco la animación que seguramente seduzca a los amantes de la vertiente tradicional del medio. Es su tono decididamente más oscuro, realista y melancólico que el Disney contemporáneo -y de casi cualquier época-. Para ser una historia sobre inmigrantes no es que incida en el melodrama, ni mucho menos, pero tampoco oculta, aunque sea con simpáticos animalitos, las penalidades por las que tantos tuvieron que huir de Europa ni dulcifica excesivamente el Estados Unidos que les recibe -cosa que tiene más mérito tratándose de una producción de Hollywood-.

Revisada ahora, como adulto, ya no me resulta tan impactante, pero tengo un recuerdo muy vívido, de esa intensidad con la que a veces se manifiesta la memoria infantil, de la tristeza y hasta angustia que me produjo la situación del extraviado Fievel cuando vi la película siendo bien pequeño. En fin, una trama edulcorada al estilo del Disney clásico no es.

El experimento, en general, salió bien, porque Don Bluth -sin ser esta su mejor obra- estaba en pleno pico creativo; Spielberg debió de prestar sus dotes como talentoso narrador; la banda sonora de James Horner es estupenda; y, finalmente, las interpretaciones de los actores están muy logradas, con mención especial para Dom DeLuise (la voz de Tiger). Además, en el momento de su estreno, se convirtió en el más taquillero largometraje de animación no producido por Disney, éxito que, unido a los de En busca del valle encantado (1988) y ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (1988) favoreció que Spielberg se decidiera a fundar el estudio de corta vida Amblimation.

Reseña Panorama
Puntuación
8
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