1988: Akira

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Katsuhiro Ôtomo.
AKIRA.
10/10 – EL OLIMPO

Categoría: Película.
Guion: Izô Hashimoto y Katsuhiro Ôtomo.
Año: 1988.
País: Japón.
Género: Drama, Ciencia Ficción.
Técnica: 2D, Anime.
Estudio: TMS Entertainment, Kôdansha, Bandai Visual Company; Oh Production, Kyoto Animation, Nakamura Production, Gainax, Pierrot Co, Magic Bus, Asahi Production (apoyo).
Idioma: Japonés.
Característica: Futurista, Distopía, Imaginativo, Aventurado, Violencia, Científicos.
Duración: 1h 59min.
Clasificación por edades: NR-12.
Streaming: Filmin.

1988 fue un año clave para el anime desde un punto de vista artístico y para su internacionalización. Se estrenaron tres obras maestras consideradas clásicos de la animación cuya popularidad no se limita a Japón. Me refiero a Mi vecino Totoro, de Hayao Miyazaki; La tumba de las luciérnagas, de Isao Takahata; y esta película que nos ocupa, dirigida por Katsuhiro Ôtomo a partir de su manga homónimo. A partir de ese año, el anime dejó para siempre de ser un asunto (casi) exclusivamente doméstico para iniciar su imparable conquista de amantes de la animación de todos los rincones del planeta.

Akira transcurre en 2019, en Neo-Tokyo, una ciudad reconstruida tras la tercera guerra mundial, que destruyó Tokio treinta años antes. Su futurista recreación de la megalópolis es asombrosa pero también plausible, tanto que da miedo esa distopía que retrata. La producción fue la más cara de un anime hasta entonces, presupuesto que permitió a Ôtomo y al equipo de animadores en TMS Entertainment reproducir la urbe con un detalle asombroso.

Visualmente, el film es una sucesión de imágenes espectaculares. De hecho, el argumento, aun siendo consistente y de admirable hondura intelectual, en ocasiones resulta excesivo y no todos los elementos están explicados, imagino que por la imposibilidad de condensar las más de 2.000 páginas del manga en dos horas de largometraje. Sin embargo, ese es un aspecto secundario, porque las imágenes son impresionantes, por su belleza, pero también por su explícita crudeza. Las escenas con las visiones de Tetsuo son fascinantes y, por supuesto, toda la parte final es un tour de force visual que maravilla. Uno se pregunta cómo es posible que a finales de los 80 la animación alcanzara esa cota de sofisticación técnica.

Pero es que Akira es un espectáculo desde que comienza. Ya desde las primeras escenas, con las persecuciones en moto -¿soy el único al que la de Kaneda le recuerda a las motos de Tron?-, todo resulta estimulante y ese universo creado por Katsuhiro Ôtomo nos atrapa. Y entonces va a más, y a más, y a más, y prácticamente parece que toda la película es un clímax, un clímax continuo de dos horas en el que cuando parece que ya no puede sorprendernos llega una secuencia espectacular o un desenlace que nos deja estupefactos.

Es una obra excesiva y comprendo que los poco entusiastas de la ciencia ficción no la encuentren tan cautivadora, pero como ejemplo de animación sigue siendo un fenómeno y es una de las cumbres del anime.

Nota: se habla constantemente de las predicciones de Los Simpson, pero Akira predijo que las Olimpiadas del 2020 serían en Tokio (bueno, en Neo-Tokio para ser estrictos, pero en la capital de Japón al fin y al cabo).

Reseña Panorama
Puntuación
10
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