1993: Batman La máscara del fantasma (Batman: Mask of the Phantasm)

0
Batman La máscara del fantasma (Batman: Mask of the Phantasm)amazon

Eric Radomski y Bruce Timm.
BATMAN LA MÁSCARA DEL FANTASMA (BATMAN: MASK OF THE PHANTASM).
9/10

Categoría: Película.
Guion: Alan Burnett, Paul Dini, Martin Pasko y Michael Reaves.
Año: 1993.
País: Estados Unidos.
Género: Ciencia Ficción, Acción, Crimen.
Técnica: 2D.
Estudio: Warner Bros. Animation; Dong Yang Animation, Spectrum Animation Studio (apoyo).
Idioma: Inglés.
Característica: Superhéroes, Violencia, Policía, Gánsteres.
Duración: 1h 16min.
Clasificación por edades: NR-7.

Dado el éxito del Batman de Tim Burton y, sobre todo, de la buena acogida de la primera temporada de Batman La serie animada, emitida por Fox Kids a partir de 1992, Warner Bros. encargó un largometraje animado. Inicialmente iba a estrenarse en VHS, pero el estudio cambió de opinión y lo situó como su estreno navideño en cines de 1993. Eso implicó un aumento de presupuesto que le vino bien artísticamente, pues permitió realizar fondos más elaborados, por ejemplo. Sin embargo, como había que llegar a tiempo al lucrativo periodo de Navidad, fue completada en solo ocho meses, un periodo muy corto para una película animada de cierta ambición -Disney, contemporáneamente, dedicaba tres o cuatro años a sus superproducciones-.

Batman La máscara del fantasma es una de las mejores películas de superhéroes y no me refiero solo a las animadas. Aun con el poco tiempo del que dispusieron para concluirla, es un buen ejemplo de los buenos resultados que se podía obtener otorgando libertad artística a profesionales que conocían bien el personaje. Los directores, Eric Radomski y Bruce Timm, y los cuatro guionistas habían participado en Batman La serie animada, lo que explica que repita muchas de las virtudes, estéticas y narrativas, de la serie.

Esencialmente, el film puede considerarse un capítulo largo. Lo digo como un cumplido. Desarrolla la misma estética oscura, retrata la ciudad con idéntico acierto, repite el memorable diseño de personajes, contó con los principales actores de voz y también privilegió la construcción de personajes frente a la acción, lo que de ningún modo quiere decir que falten escenas espectaculares. Eso sí, se notan para bien las ventajas del largometraje: una historia más elaborada, mayor atención al detalle y mejores y más variados fondos. De hecho, la secuencia de apertura, realizada por ordenador, ya da una idea del protagonismo que tendrá en adelante la ciudad. Es un tópico afirmar que está tratada como un personaje, pero en vista de ese inicio y, sobre todo, del protagonismo de su arquitectura en la escena climática, no parece aventurado sostenerlo en este caso.

El argumento está basado en Batman: Year Two (1987), miniserie escrita por Mike W. Barr que no he leído. De la adaptación sí puedo escribir que es de las que más empeño ponen en mostrar el lado humano del Hombre Murciélago. Buena parte del metraje transcurre en flashbacks que muestran su mayor lucha, la que mantiene consigo mismo acerca de mantener la promesa que le hizo a sus padres -combatir el crimen- o llevar una vida más normal. En un momento, frente a la tumba de sus progenitores, dice: “no contaba con ser feliz”. Más adelante, cuando asistimos a la transición de Bruce Wayne a Batman y viste por primera vez su traje, es Alfred quien exclama, “¡Dios mío!” visiblemente horrorizado, seguramente al comprender que su álter ego, el atormentado justiciero, ha ganado la partida al hombre enamorado.

Ese es otro de los aciertos de la cinta que sigue en la línea de su humanización: nos muestra a un Bruce Wayne / Batman enamorado, dispuesto incluso a renunciar a su faceta de justiciero para casarse con Andrea Beaumont, otro estupendo personaje que, tras debutar en este film, se incorporó al canon de DC Comics. Incluso se atreven a insinuar la vida sexual del protagonista, cosa que no ocurre frecuentemente -y que los guionistas aprovechan para divertirnos a costa de Alfred y su discreción-.

Otro destacado logro son las secuencias de acción, especialmente la que muestra la persecución de Batman por parte de la policía y su lucha contra Joker en el desenlace, cuya puesta en escena es brillante: se desarrolla en una versión en miniatura de Gotham City que les hace parecer gigantes. También es muy inspirado el personaje de Phantasm , cuyo aspecto se asemeja al del dickensiano Fantasma de las Navidades Futuras, como bien dice Joker en una de sus más divertidas réplicas -un guiño de meta humor, naturalmente-. Por cierto, Mark Hamil vuelve a robar escenas cada vez que interpreta a este bromista personaje, aunque también está estupendo Kevin Conroy como Batman. Finalmente, es excelente la banda sonora de Shirley Walker, otra colaboradora clave de la serie que sus responsables tuvieron el acierto de implicar en el largometraje.

Jordi Sánchez-Navarro la incluye en su lista de 50 películas esenciales de la historia de la animación del libro La imaginación tangible (2020), en el que escribe: “memorable capítulo en la historia audiovisual del justiciero enmascarado de Gotham City. Con su fulgurante diseño de personajes y escenarios, con su decidida apuesta por mantener al personaje en esos años treinta ucrónicos marcados por esa brillante propuesta estética que es el dark déco (…), consiguieron que entrara en la división de las mejores películas de superhéroes jamás realizadas (…). Ha ocupado el primer puesto al menos hasta 2018, cuando Spider-Man Un nuevo universo (Spider-Man: Into the Spider-Verse, Bob Persichetti, Peter Ramsey y Rodney Rothman) vino a reclamar ese puesto”.

Jeremy Wheeler, en su crítica para Allmovie, es aún más tajante: “una sólida historia gestionada de manera experta por gente que captó bien al héroe mucho antes de que Joel Schumacher lo destrozara”.

La película tuvo continuidad en Batman & Mr. Freeze SubZero (1998) y Batman Mystery of the Batwoman (2003) y durante más de dos décadas fue la única propuesta animada protagonizada por el caballero oscuro en estrenarse en salas, hasta Batman La broma asesina (2016), aunque esta última solo tuvo un estreno mínimo y prácticamente testimonial.

Finalmente, a pesar de la premura con la que debió ser terminada, el resultado fue reconocido en los Premios Annie de 1994, donde estuvo nominada en la categoría de Mejor película junto a los clásicos Pesadilla antes de Navidad (1993), dirigida por Henry Selick, y El rey león (1994), dirigida por Roger Allers y Rob Minkoff, que fue la ganadora.

Reseña Panorama
Puntuación
9
Compartir

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here