1997: La princesa Mononoke (Mononoke-hime)

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La princesa Mononoke (Mononoke-hime)amazonNetflix

Hayao Miyazaki.
LA PRINCESA MONONOKE (MONONOKE-HIME).
10/10 – EL OLIMPO

Categoría: Película.
Guion: Hayao Miyazaki.
Año: 1997.
País: Japón.
Género: Aventura, Fantasía.
Técnica: 2D, Anime.
Estudio: Studio Ghibli, Nibariki, Tokuma Shoten; Toei Animation, DR Movie y TMS Entertainment (color).
Idioma: Japonés.
Tema: Animales, Naturaleza, Ecologismo, Monstruos, Princesas, Medieval, Espíritus.
Duración: 2h 14min.
Clasificación por edades: NR-12.
Streaming: Netflix.

De 1989 a 1995, desde Nicky, la aprendiz de bruja hasta Susurros del corazón, cada película animada por Studio Ghibli estrenada en cines fue la más vista del año en Japón. Dada la buena acogida de sus compatriotas, es lógico que ocurrieran estas dos circunstancias: 1) la compañía decidió ser más ambiciosa con sus siguientes producciones; 2) un estudio extranjero, Disney en este caso, pensó que era buena idea cofinanciar sus films y encargarse de la distribución internacional.

Con el extra de presupuesto y distribución en todo el mundo asegurada por uno de los más poderosos estudios del mundo -y el más claramente asociado a la animación-, Hayao Miyazaki y Studio Ghibli pudieron emprender la primera de sus superproducciones. Un proyecto de una envergadura y de una exigencia industrial que no había sido posible hasta entonces. La apuesta salió bien: La princesa Mononoke se convirtió en la película más vista de Japón, solo superada meses después por Titanic (1997), que a su vez perdió el primer puesto con otro film de Miyazaki, El viaje de Chihiro (2001).

Sin embargo, para seguir con la esencial vertiente industrial del arte cinematográfico, donde más clara queda la importancia de la cinta es en su acogida internacional. Existen los precedentes de Akira (1988) o Ghost in the Shell (1995), destacados ejemplos de anime con repercusión en Occidente que mostraron cómo la animación japonesa podía interesar a espectadores adultos. Pero es que el fenómeno de Studio Ghibli fue mayor y comenzó con este largometraje. La princesa Mononoke fue la primera producción del estudio que logró una taquilla internacional considerable y, junto a El viaje de Chihiro, la que explica que actualmente sea el más popular de Japón y, junto a Disney, el que más entusiasmo genera. En definitiva, aseguró la continuidad de la compañía y favoreció una mayor independencia económica.

No obstante, esta película es sobre todo importante y recordada por sus muchos méritos artísticos. Junto con El viaje de Chihiro forma un díptico que muestra al Hayao Miyazaki más ambicioso y en plenitud creativa. Muchos de los elementos que hacen de estas dos películas obras maestras de la animación estaban ya presentes en trabajos anteriores -su ecologismo, personajes femeninos fuertes, villanos interesantes y repletos de matices de los que conocemos sus aspectos positivos, elementos fantásticos en un contexto naturalista al estilo del realismo mágico…-, pero aquí los empleó en un conjunto de inusual complejidad y riqueza que no deja de asombrar visionado tras visionado.

Es difícil determinar por qué el film es un prodigio de la animación, pero seguro que intervienen cuestiones como su atípica estructura narrativa con varios clímax, la combinación de escenas de acción con pasajes contemplativos de tempo pausado, la galería de seres fantásticos, la manera en que retrata la mágica naturaleza, la ferocidad y sensibilidad con la que muestra a los animales, ese memorable poblado habitado por una ambiciosa dama a la que apoyan minorías y marginados sociales… En fin, es una larga lista y prácticamente en cada escena hay algún elemento brillante o un toque de genialidad.

La princesa Mononoke es una maravilla porque aúna a un cineasta en plena madurez como guionista y director, a un animador veterano que dominaba el medio con una facilidad rara vez vista y un estudio que podía emprender proyectos de esta escala gracias a su década de experiencia y éxitos. Sí, fue también uno de los primeros films de Studio Ghibli que recurrieron a ordenadores -el primero fue Pom Poko (1995), de Isao Takahata-, pero solo fueron usados en aproximadamente un 10% del metraje y siempre combinados con animación tradicional, así que el aspecto mantiene la estética casi artesanal que caracteriza al estudio. Es más, su uso se explica por la envergadura de la producción y por la voluntad de la compañía de terminarla a tiempo para su fecha de estreno prevista.

Un clásico esencial.

Reseña Panorama
Puntuación
10
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