2004: El castillo ambulante (Hauru No Ugoku Shiro)

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El castillo ambulante (Hauru No Ugoku Shiro)amazonNetflix

Hayao Miyazaki.
EL CASTILLO AMBULANTE (HAURU NO UGOKU SHIRO).
9/10

Categoría: Película.
Guion: Hayao Miyazaki.
Año: 2004.
País: Japón.
Género: Aventura, Fantasía.
Técnica: 2D, Anime.
Estudio: Studio Ghibli, Tokuma Shoten; Madhouse, Production I.G., Oh Production, Nakamura Production, Gonzo, Anime Torotoro, Studio Cockpit (apoyo).
Idioma: Japonés.
Tema: Pacifismo, Feminismo, Vejez.
Duración: 1h 59min.
Clasificación por edades: NR-7.
Streaming: Netflix.

Hayao Miyazaki había dirigido dos ambiciosas obras maestras seguidas: La princesa Mononoke (1997) y El viaje de Chihiro (2001), la segunda de las cuales se convirtió en la película más vista de Japón y en el primer anime en lograr el Oscar al mejor film animado. Por entonces, el japonés era considerado uno de los grandes maestros de la animación y un cineasta esencial y cada nueva obra suya era esperada con impaciencia por un creciente número de seguidores en todo el mundo. Y por supuesto, el estudio que había fundado junto a Isao Takahata, Studio Ghibli, era uno de los más apreciados internacionalmente.

En ese contexto llegó a los cines El castillo ambulante, que fue también un éxito enorme – se aupó al tercer puesto de las películas más vistas en Japón- y logró una segunda nominación al Oscar, aunque esta vez en la categoría de largometraje animado ganó la estupenda Wallace & Gromit La maldición de las verduras (2005). En definitiva, confirmó el estatus de Miyazaki como uno de los más populares y prestigiosos autores de la década.

El film, no obstante, es recordado con algo menos de entusiasmo que sus dos predecesores, lógico dado que no siempre podía ofrecer una memorable obra maestra y una cumbre de la animación. Es una delicia que seducirá a la mayor parte de sus seguidores, pero esta vez propuso una historia más sencilla y una propuesta visual un pelín menos deslumbrante: no repite el asombroso despliegue de imaginación de El viaje de Chihiro.

Ahora bien, está repleto de aciertos y de aspectos interesantes. Visualmente, la producción no es menos ambiciosa que sus anteriores trabajos, de modo que abundan las escenas espectaculares, los pasajes con multitudes que tanto cuesta animar y los fondos maravillosos cuidados hasta el más mínimo detalle. Hay planos de una gran belleza, como cuando el castillo aparece entre la niebla, la ciudad está en llamas, los protagonistas caminan por el cielo… También hay planos con sus queridas máquinas voladoras y solo asistir al movimiento del castillo -por mucho que fuese animado con ayuda de ordenadores y no todos en el estudio quedaran satisfechos- es una delicia. En fin, como ocurre con tantos films de Miyazaki, solo por el disfrute visual ya merece la pena.

En cuanto a la trama, recupera algo de la sencillez de films como Mi vecino Totoro (1988) o Nicky, la aprendiz de bruja (1989), solo que aquí el subtexto es mucho más rico. Permite observar el punto de vista del autor sobre cuestiones como el rechazo a la guerra, el apoyo al feminismo -una constante en su cine- o la visión de la vejez como una etapa repleta de aspectos positivos: nada menos que plantea a una protagonista que, por efecto de un encantamiento, es convertida en una anciana. Ese cariño por los ancianos está también presente en varias de sus obras, lo retomó en Ponyo en el acantilado (2008) y posiblemente fue lo que le llevó a distribuir en Japón el film español Arrugas (2011).

Finalmente, en El castillo ambulante abundan los personajes atractivos y ricos en matices, como de costumbre en Miyazaki. El castillo mismo podría considerarse un personaje clave. Sin embargo, permitidme que deje aquí constancia del que me robó el corazón: Calcifer. Ese demonio de fuego se une a una amplia galería de personajes inolvidables que incluye a Totoro o Sin Cara como algunos de los más logrados ejemplos.

Reseña Panorama
Puntuación
9
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