2015: Harmony (Hâmonî)

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Harmony (Hâmonî)

Michael Arias y Takashi Nakamura.
HARMONY (HÂMONÎ).
6,5/10

Categoría: Película.
Guion: Koji Yamamoto.
Año: 2015.
País: Japón.
Género: Ciencia Ficción, Drama.
Técnica: 2D, Anime.
Estudio: TOHO animation, Studio 4°C, Aniplex.
Idioma: Japonés.
Característica: Futurista, Distopía.
Duración: 1h 59min.
Clasificación por edades: NR-12.

Fue un tanto decepcionante que, tras debutar con la visualmente deslumbrante Tekkonkinkreet (2006), la siguiente película animada de Michael Arias fuese esta propuesta en el que el aspecto menos interesante es su estética. ¿Dónde fue a parar el aventurado y personal enfoque de su anterior largometraje? No puede ser una cuestión de falta de presupuesto cuando TOHO y Aniplex son dos de las principales compañías japonesas de la industria del entretenimiento y Studio 4°C un estudio de animación esencial.

También Takashi Nakamura había dirigido films visualmente más atractivos, además de haber sido animador en títulos clave como Nausicaä del Valle del Viento (1984) o Akira (1988). Claro que no es el único aspecto sorprendente en Harmony. Su guionista, Koji Yamamoto, había dedicado su trayectoria a la producción pero de pronto, en el 2015, firmó dos guiones, ambos adaptaciones de novelas de Project Itoh: El imperio de los cadáveres (2015) y la que nos ocupa. Curiosamente, el guion tiene sus limitaciones -enseguida me ocupo de ese asunto-, pero es el aspecto más interesante.

Vamos con el guion. No conozco la novela así que nada puedo afirmar sobre qué elementos retoma la adaptación. Sí me parece que hace un buen trabajo a la hora de dosificar la información y al presentar una sociedad futurista, de tintes autoritarios, en el que las enfermedades han sido erradicadas gracias a un sofisticado sistema de control gubernamental. En cambio, infringe recurrentemente una de las reglas del guion: que un personaje le explique a otro algo que se supone que ya sabe, porque así nos enteramos nosotros, espectadores. Más preocupante, en cambio, es que el guion sea muy poco cinematográfico, que se note en exceso la fuente literaria.

Y ahí es donde resulta decepcionante de la labor de un director, Michael Arias, que había impresionado con su talento para contar historias visualmente. Aquí la mayoría de escenas son conversaciones entre dos personajes que permanecen prácticamente estáticos. Y no es que eche la acción, sino algún aspecto que convierta el film en algo más que una sucesión de diálogos. Exagero, sí, pero en ocasiones parece una novela ilustrada. Al menos se aprecia un buen trabajo en el diseño de una creíble sociedad futurista, solo que ni siquiera ese enfoque fue aprovechado para seducirnos con las nuevas tecnologías o para que conozcamos mejor las ciudades en las que transcurre la trama.

Reseña Panorama
Puntuación
7
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