2019: Mosley

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Mosley

Kirby Atkins.
MOSLEY.
7/10

Categoría: Película.
Guion: Kirby Atkins.
Año: 2019.
País: China, Nueva Zelanda.
Género: Fantasía, Aventura.
Técnica: 3D.
Estudio: Huhu Studios, China Film Animation.
Idioma: Inglés.
Característica: Animales Antropomórficos, Héroes.
Duración: 1h 36min.
Clasificación por edades: Todas las edades.

Mosley, primer largometraje de animación coproducido entre China y Nueva Zelanda, parte de una interesante premisa. ¿Qué ocurre cuando una especie, en lugar de seguir evolucionando, involuciona hasta el punto de perder buena parte de lo que la hace libre? Los protagonistas son unos seres denominados thoriphants, unos híbridos con cuerpo de elefante y rostro con elementos de burro y/o cabra -no soy experto en animales-. A pesar de que pueden hablar y razonar, dada su fuerza son vendidos como esclavos. Esta premisa la aprovecha el autor para trazar una alegoría sobre el maltrato animal y el valor de la libertad. Está ahí bien clarita en la trama, no es un subtexto sutil.

Un día, el protagonista descubre unos murales porque al guionista le viene bien. Entonces se da cuenta de que, según dice la leyenda, sus ancestros caminaban erguidos, poseían manos prensiles y además eran libres. Eso sí, se vestían en lugar de ir desnudos, que no todo van a ser ventajas. Pues bien, esa historia tiene cierta originalidad y el tono es algo más sombrío y dramático de lo habitual en las propuestas aptas para público infantil. No es una comedia -apenas unos gags visuales-, ni tampoco hay canciones ni personajes adorables más allá de los dos thoriphants cachorros.

La pena es que esa interesante premisa y su singular tono rara vez logran emocionar. El desarrollo sigue una estructura clásica a más no poder, la galería de secundarios resulta familiar -no falta el malvado parco en palabras, el anciano aparentemente ido que sin embargo encuentra casualmente el camino, el bonachón un tanto patoso…- y la narración es convencional. No ayuda nada, además, que la insistente banda sonora acumule lugares comunes y subraye machaconamente los pasajes supuestamente emotivos. En fin, es otro caso de idea estimable arruinada por una narración audiovisual poco inspirada.

Al menos la animación de Mosley está relativamente bien realizada. El diseño de personajes no es nada del otro mundo y los thoriphants no resultan particularmente atractivos. Los humanos, invariablemente feos y con aire estúpido o malvado, parecen reciclados de otras tantas propuestas en 3D. Sin embargo, cómo están animados es uno de los mejores aspectos del film. No hay nada personal o innovador, tampoco deslumbra técnicamente como las producciones de los grandes estudios -no maneja nada más que una pequeña parte de su presupuesto-, pero sirve bien a la trama. Se nota la mano como director de animación de Manuel Aparicio, animador en películas como Ratónpolis (2006), Shrek Felices para siempre (2010), Zootrópolis (2016) o Vaiana (2016).

Reseña Panorama
Puntuación
7
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