BEASTARS.
8/10

Beastars está basado en el manga homónimo escrito e ilustrado por Paru Itagaki que empezó a publicarse en el 2016. Mismo año en el que llegó a los cines Zootrópolis (2016), la superproducción de Disney de la que esta serie puede considerarse la versión adulta y de anime. Ambas ficciones transcurren en un universo urbano contemporáneo habitado por animales antropomórficos que, en prácticamente todo, se comportan como humanos. Es más, salvo por su pelaje, su rostro y algún que otro atributo animal, su aspecto está más cercano al de un humano que al de un animal -pechos para las hembras y abdominales para los machos incluidos, por ejemplo-.

La trama de la serie se centra en el conflicto entre carnívoros y herbívoros, cuya convivencia es bastante menos pacífica de lo ideal. El punto de partida es que uno de ellos (carnívoro, naturalmente) se come a un compañero del club de teatro (herbívoro) y es relativamente frecuente que entre ellos se produzcan tensiones o que los segundos tengan miedo de los primeros. Buena parte del encanto de la serie consiste en cómo explora esa compleja convivencia, su manera de indagar en la contención de la que precisan los carnívoros para no dar rienda suelta a sus instintos, en las amistades o enamoramientos que en ocasiones se dan entre los dos grupos o incluso en la atracción morbosa que algunos herbívoros sienten por el peligro que representan los carnívoros.

Beastars resulta particularmente interesante cuando convierte la universidad en un microcosmos de la sociedad e imagina cómo sería la vida universitaria con animales antropomórficos en lugar de humanos. Hay amistad, rivalidad, clubes, amor y, por supuesto, pulsiones sexuales por doquier, incluida una coneja cuy personaje parece construido en torno a la fama de estos animales respecto a su apetencia sexual.

En cambio, la serie pierde fuerza cuando exagera los elementos melodramáticos, cuando alarga los monólogos internos de los personajes -esto puede llegar a ser exasperante en los momentos que parecen pedir únicamente acción- o cuando dedica demasiado tiempo a subtramas inverosímiles -el pasaje de los gánsteres con su nuevo líder, por ejemplo-.

Sin embargo, la producción es muy convincente por su creativo uso de animación 3D. En el momento de su estreno, posiblemente era el primer anime que lograba un excelente resultado al proponer animación 3D por ordenador cuyo aspecto imita la animación con acetados tradicional. La estética conseguida es muy sugerente y los movimientos de los personajes resultan creíbles salvo puntuales excepciones. Además, la puesta en escena suele estar muy bien planteada. Véase la brillante escena inicial o los recurrentes planos que muestran la imagen encuadrada por la silueta de alguno de los personajes.

Beastars está dirigida por Shin’ichi Matsumi, con ‘compositing’ de Nanami Higuchi, diseño de personajes de Nao Ootsu y banda sonora de Satoru Kōsaki.

Beastars amazonNetflix

Categoría: Serie.
Año: 2019 – .
País: Japón.
Género: Fantasía, Drama.
Técnica: 3D, Anime.
Estudio: Orange Co; Production I.G (edición); Bandai Visual Company, Toho Animation, Q-Tec (producción); Graphinica (animación).
Idioma: Japonés.
Característica: Animales Antropomórficos, Amor, Sexo, Violencia, Amistad, Gánsteres.
Capítulos: 24 de 24 minutos (2 Temporadas).
Clasificación por edades: NR-16.
Canal original: Fuji TV.
Streaming: Netflix.

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