Cómo lograr que la industria de la animación española sea más robusta

0

Uno de los aspectos que más nos interesan, por pura proximidad geográfica, es que la industria de la animación española sea fuerte, pues así es más probable que disfrutemos con propuestas interesantes, aunque solo sea por una cuestión de estadística.

Con eso en mente, hemos contactado coon una treintena de animadores, directores y productores especalizados en animación para que nos respondan a esta pregunta:

¿Qué necesita la industria de la animación española para ser más robusta?

El adjetivo ‘robusta’ es deliberadamente un tanto vago para que cada uno lo interprete como desee y, por suerte, así ha sido: nos han llegado respuestas más centradas en los aspectos empresariales, otras enfocadas en la formación, algunas con la diversidad artística en mente… En fin, hay respuesta muy diversas y todas muy interesantes, así que esperamos que este artículo ayude a fortalecer la industria.

José María Fernández de Vega (productor y fundador de The Glow Animation Studio)

La animación española ha demostrado ser fuerte, creativa y llena de profesionales y grandes artistas, que muestran su saber hacer en todas partes del mundo, ya que no hay ninguna producción de animación internacional que no cuente con destacados miembros de nacionalidad española.

Puede ser en gran medida por la tradición de la animación en nuestro país, y también por la ambición y falta de complejos de nuestros paisanos españoles a la hora de acometer grandes aventuras como son hacer producciones de animación.

Pero cualquier proyecto que supone una gran inversión (como es el caso de todos los de animación) necesita un marco de apoyo por parte de los gobiernos más fuerte, más decidido, más constante y ordenado.

Una producción animada tiene un periodo de maduración muy largo (la idea, el desarrollo, la búsqueda de financiación, preproducción… y finalmente producción). Son muchos los pasos en los que un proyecto puede quedarse atascado. Un apoyo económico por parte de los gobiernos, vía ayudas, incentivos y apoyos en general, haría que fuesen más rápidos, más sólidos y eso haría que más películas, series y largos de animación naciesen y madurasen en España, en lugar de idearse aquí, y terminar haciéndose fuera de España, o peor, ni siquiera haciéndose.

Considerar la producción de animación como lo que es, un sector estratégico, y al mismo tiempo una INDUSTRIA Cultural y Creativa, supone apoyos más decididos, que retornarán en una inversión más sólida, no sólo económica, sino también de identidad cultural.

Todo esto, permitiría que la industria de la animación española fuese más robusta.

Daniel Díez (Socio fundador y director de Arte durante veintidós años de la extinta Pasozebra Producciones. Actualmente trabaja de Freelance en diseño y arte para producciones de animación e imagen real. Dentro sus trabajos más reconocidos está la serie de Alfredo El cartero -Disney-, el cortometraje Sr.Trapo -Goya 2003-, la campaña Equipo Actimel -Danone-, el personaje de Abejonejo -AfterBite- o la campaña de Benito para Chocoflakes -Cuétara-)

Es una pregunta de respuesta compleja pues intervienen muchos factores y la animación cubre un extenso campo creativo y cultural. No es lo mismo la animación de largometrajes, cortometrajes, videojuegos, series, publicidad, postproducción…  pero intentaré sintetizar cual es mi parecer de una forma global.

Diría que la industria de la animación necesita FORMACIÓN. Cuando digo formación no es en un solo plano (académico), más bien es una idea transversal que tiene que ver con la cultura como negocio (inversores), como valor artístico (creadores) y como valor social (espectadores). Sin duda el problema está en que estos factores implicados en la ecuación casi nunca convergen ante la complejidad del producto de animación. Cuando deberían sumarse para dar resultados productivos óptimos y rentables, en España terminan por obstaculizarse.

El factor ACADÉMICO (aporta profesionales). Pero no me refiero solo a una buena formación técnica, que lo doy por descontado, creo que debe cubrir un espectro más amplio en la formación de cultura general dirigida al audiovisual. El alumno debería tener un amplio bagaje cultural, dotándole de las herramientas y capacidades para una formación audiovisual completa, y de ahí plantear la especialización en animación. Sin escuelas de animación exigentes es imposible que exista una industria competitiva. Es la primera parte y la más importante. El autodidacta de los inicios de la animación pertenece a una época de pioneros pero hoy en día ese creador ha de formarse a nivel técnico y a nivel artístico en el trabajo en equipos. Una formación que inevitablemente será continua en toda su vida profesional.

El factor CREATIVO (aporta originalidad). Ni todos los técnicos están en el rango de creativos ni todos los creativos son buenos técnicos. El creativo, saliéndose del tópico de artista maldito, es alguien que aporta un mundo conceptual y plástico propio, excepcional, que comunica de forma especial con un amplio público identificado con su obra. Los creadores se enfrentan a los retos de ser comprendidos en ámbitos donde se antepone el negocio ajustado a fórmulas de poco riesgo y subvenciones. El creador no suele ser un buen empresario, pero el creador puede conseguir aportar calidad y originalidad a la obra con lo que es más probable alcanzar al público y por lo tanto el éxito. Es fundamental valorar e incentivar económicamente las propuestas creativas originales y de riesgo.

El factor EMPRESARIAL (aporta capital). Enseñar qué es la animación y todo su potencial como negocio es uno de los grandes retos dentro del ámbito empresarial. Los inversores, ya sean de riego o empresas del audiovisual no específicas de animación, padecen una total ausencia de conocimientos de la complejidad productiva y los costes reales de esta industria.  Muchas veces su entrada en el sector de la animación es errática y llena de desconfianza. El negocio lo asocian a las ayudas y subvenciones, entrando en ese juego maldito donde el incentivo de la ayuda se convierte en el fin económico.  Se acude a las ayudas como principal reclamo sin valorar el potencial creativo y empresarial que puede suponer realmente este sector. Cuando estas ayudas fallan la industria se desmorona.

Las empresas de animación a su vez deben ser más colaborativas y las asociaciones que las representan más comprometidas con el sector. Además, sin garantías de continuidad, de sueldos justos y amplitud creativa los profesionales no se quedarán en nuestro país, seguirán buscando trabajo en el extranjero. Sin inversores y empresarios cualificados es imposible una industria sólida.

El factor PÚBLICO (aporta espectadores/consumidores). Aquí está la clave de que una industria tenga sentido. La animación, como muchos sectores culturales, se enfrenta al gigantesco reto de ser rentable en un mundo donde los canales de exhibición clásicos han perdido presencia, sustituidos por las redes sociales y las plataformas de streaming. El espectador actual engulle cantidades ingentes de cultura prácticamente gratuita, y ahí solo es rentable la animación cuando el éxito es acompañado por una demanda publicitaria de las marcas.  Hay que ligar las producciones a todos los canales en los que el público busca entretenimiento/cultura y no solo a las televisiones y el cine. Es harto complejo pero solo así la presencia de una producción de calidad puede tener eco en un mundo saturado de propuestas. Porque sigo convencido que el público sí es más selectivo de lo que podría parecer, pero siempre y cuando sepas acertar en lo que ofreces con calidad y originalidad.

Paloma Mora (productora y CEO de Tv On Producciones y Admirable Films, presidenta de AVEPA, vicepresidenta de MIA)

La animación es un sector cada día más prometedor y en constante crecimiento, el público demanda producciones de animación para todos los públicos, targets y de todos los géneros y debemos tener muy presente el potencial que tiene este sector en el presente y en el futuro y no dejar pasar la oportunidad que la producción de animación española tiene.

Se me ocurren varias respuestas a esta pregunta y os voy a contar algunas de ellas.

La primera sería tener varias cadenas públicas y privadas nacionales y autonómicas que respalden y respeten al talento español y a las productoras de animación españolas, con el fin de conseguir producciones de alto nivel y que puedan ser reconocidas y competitivas en el mundo.

También seria necesario un respaldo firme, importante y constante por parte de la Administraciones nacionales y autonómicas a las producciones de animación, en todas sus manifestaciones, largos, cortos y también series. Y no solo apoyo en la fase de producción, sino también en las fases de desarrollo y promoción internacional. El desarrollo es fundamental y muy costosa en los proyectos de animación, y es necesario contar con el apoyo en este sentido.

Otras de las vías importantes, es fomentar la presencia de los productores españoles de animación en foros y mercados de coproducción internacionales, hay muchos productores que no disponen de los recursos necesarios para poder asistir a estos mercados y sus proyectos no pueden ser mostrados a potenciales productores, tv o plataformas internacionales y a esto se debería buscar una solución para apoyar la presencia de este talento fuera de nuestras fronteras.

También se deben respaldar iniciativas vinculadas a la animación y promovidas por las asociaciones de productores y/o profesionales especificas de animación, como es el caso de MIA-Mujeres de la industria de la animación , DIBOOS, AVEPA, entre otras, cuyo objetivo sea la promoción y el mentoring de nuevos talentos de Directores/as, Productores/as y Guionistas de la animación.

Francesca Nicoll (productora en Rokyn Animation)

Dos áreas importantes en las que falta aún trabajo son el apoyo de las televisiones privadas y las nuevas plataformas a la animación de producción española – toda la animación pero sobre todo la adulta o no dirigida específicamente a un público infantil – y la falta de fondos y ayudas al desarrollo de proyectos de animación.


Belli Ramírez
(Consultora en Mr. Cohl)

Pues voy a contestar con otra pregunta.

¿Qué tal si ponemos el foco en estudios pequeños para que se hagan grandes y robustos?

No sé si lo sabíais, pero a lo largo de mi trayectoria profesional, me ha dado tiempo a fundar 3 empresas relacionadas con la animación, dos de ellas estudios de animación y una productora-consultora, Mr. Cohl. Sé de primera mano lo difícil que es tener un local para realizar la actividad, comprar ordenadores, tener un servidor decente, software para realizar la actividad, incluso una web y cuentas de correo con tu dominio; además de  todos los gastos mínimos que se necesitan para funcionar. Sin contar los salarios de los propios socios para seguir adelante con tu vida  personal.

Pues bien, esto no es lo peor, porque casi siempre los proyectos salen adelante poniendo muchas horas de trabajo. Lo peor es que nunca hay tiempo ni dinero para levantar la cabeza e implementar mejoras. Nos acabamos quedando siempre en lo básico porque no tenemos recursos para actualizarnos y escalar nuestro negocio, así difícilmente podremos llegar a mejorar.

Tienen que pasar varios años hasta que te llegue el servicio que te dará la oportunidad de añadir mejoras, un local un poquito más grande y contratar a algún empleado para el servicio, pero no para mejoras internas que aporte valor al estudio, como puede ser una persona de producción para gestionar al equipo, un comunity manager para tener visibilidad en las redes, contar con consultorías sobre el negocio, un programador, o un director técnico para aplicar mejoras.

Resumiendo, no podemos ser productivos porque no tenemos las herramientas. Herramientas tan básicas para organizar el material que se genera, y ahorrar tiempo; herramientas para medir el rendimiento, hacer un seguimiento de la producción. Y no quiero entrar a debatir lo que cuesta financiar proyectos propios;  nos lo ponen difícil por no tener experiencia en el sector, pero hay mucho talento. La verdad es que lo intentamos, pero nos lleva años hasta que alguien nos mira con otros ojos.

Quizás asociarnos sería una buena opción para conseguir mejoras, formación, herramientas, y sobre todo, para compartir conocimiento. Si lo hacen los grandes, ¿por qué no lo podemos hacer nosotros? igual entre todos consigamos más, ser más productivos, más grandes, más robustos 😉


Ángel Coronado
y Oriol Roca (responsables del estudio Wuji House)

No tiene una respuesta fácil esta pregunta. Son tantos y tan variados los factores que coartan y debilitan el desarrollo pleno de la animación española que el encontrar recetas para vigorizarla no resulta sencillo.

Un primer elemento es sin duda el económico. Si nuestras televisiones y gobiernos (estatal y autonómicos) dispusieran de fondos para la animación de un modo similar al del resto de paises europeos, sería más fácil desarrollar un tejido empresarial más sólido y continuado, tanto para grandes productoras como para los pequeños estudios.

Esto debería llevar asociado un control riguroso y severo sobre en qué, cómo y dónde se utilizaran estos fondos. Sirva como ejemplo el incluir sí o sí la protección de los profesionales de este país, obligando a emplear talento local para llevar a cabo los proyectos, como lo hacen todos los países europeos.

Dejar a un lado el provincianismo que hace que nos sintamos pequeños cuando co-producimos o trabajamos con productoras europeas y hacer valer el talento y el conocimiento de aquí que, por nuestra propia experiencia, no tiene nada que envidiar a franceses, belgas, alemanes, etc.

Que «creatividad» y «originalidad» (y esto se aplica a toda la animación europea, no solo a la española) no sean simples palabras fáciles de usar en festivales, como mera retórica comercial, cháchara vacía de contenido. Que la premisa de televisiones, productoras y distribuidoras no sea repetir hasta la extenuación fórmulas mil veces vistas; fórmulas que no entrañan ningún riesgo pero que tampoco aportan nada.

O empezamos a crear historias que merezcan la pena ser contadas, y de maneras que valga la pena ser contadas, o nos vamos a encontrar balbuceando en el desierto para nadie porque los niños ya estarán en otra parte, consumiendo animación que harán otros.

Otros más ricos que nosotros, pero también más valientes y originales que nosotros.


Iván Agenjo
(Peekaboo Animation, Presidente en Proanimats y vicepresidente de la asociación Diboos)

Si tengo que resumir en un único factor principal, diría que lo que le falta a la industria de la animación española es, precisamente, que el Estado provea las herramientas suficientes para que pueda ser realmente una industria. El sector de la animación independiente necesita diferentes agentes y muchas fuentes diferentes para financiar los proyectos (a diferencia de las producciones de acción real) y al final es una combinación de inversión privada y ayudas públicas la que lo permite. La inversión privada en el caso de España es escasa, puesto que los operadores de televisión y las plataformas no invierten en proyectos de animación locales, salvo honrosas excepciones: a nivel nacional sólo Clan coproduce series animadas, algunas autonómicas como TV3 o Á Punt lo hacen. En largometraje, Movistar, Mediaset o Antena3 invierten en muy pocas películas animadas españolas anualmente, de manera que el motor sigue siendo la televisión pública (con presupuestos irrisorios) o las plataformas, pero de éstas tan sólo Netflix trabaja directamente con animación española. Por tanto, es más que necesaria y urgente adaptar la directiva europea en la que se regulan las obligaciones de inversión de estos operadores, dando espacio para que la animación pueda desarrollarse en su amplitud.

Y en el ámbito público, de nuevo a los productores independientes nos faltan herramientas. En el ICAA tan sólo se financia largometraje en las ayudas generales y selectivas, mientras que contenidos como las series de animación queda fuera. Pero también queda fuera un factor imprescindible para nosotros: el desarrollo. Otros países europeos tienen ayudas a desarrollo de las que nosotros carecemos y eso nos deja en desventaja comparativa con empresas extranjeras que son competencia directa, puesto que la animación es un mercado global. Sí somos competitivos en cuanto a incentivos fiscales, gracias a la última reforma del año 2020, pero aunque los porcentajes sean buenos el proceso de AIEs sigue siendo farragoso y burocrático. Se necesita, por tanto, agilizar estos procesos.

En conclusión: creo que lo que hace falta es una visión global, diría que hasta holística, de la cadena de valor, dando herramientas (ayudas, incentivos, mecanismos de inversión privada o mecenazgo) que cubran desde el desarrollo hasta la explotación, no sólo la producción en sí misma. Con ellas, los productores podremos trabajar en más y mejores proyectos. El talento ya lo tenemos (y cada año sale más de las escuelas), así como el conocimiento y los contactos, puesto que todas las productoras somos muy activas fuera, pero si no se considera la animación como una industria real desde las instituciones siempre iremos a remolque de las iniciativas del resto de países de nuestro entorno.

Jesús García Guijarro (director y animador, final Layout Artist en Skydance Animation)

Creo que lo primero y principal es que esto todavía no se concibe como una industria. Por una parte, en nuestro país hay relativamente poca gente que consuma cultura, que vaya al teatros o a cines, lea libros y cómics, etc. No digo ya darle importancia a los dibujos animados. Por otra, hay poca gente que se anime a invertir. Cada vez hay más, pero es muy poca.  No acabo de entender la razón, pero en España todavía existe el estigma de que dedicarse a producir contenido audiovisual es echarse a dormir sobre un colchón de subvenciones y que eso no revierte de ninguna manera en beneficios. En el caso del cine, y en concreto de la animación, es una industria que mueve una cantidad enorme de puestos de trabajo de todo tipo, desde la gente que físicamente colabora a la hora de crear la película hasta quienes luego conciben el marketing o realizan la distribución. Además, en estos tiempos tan extraños de aislamiento social, no solo se ha demostrado como un medio sólido sobre el que mucha gente se ha apoyado intelectualmente, sino como una maquinaria robusta capaz de seguir produciendo contenido incluso en confinamiento. Actualmente la inversión está creciendo, cada vez se abre más el espectro, pero todavía falta mucho trabajo por hacer. Afortunadamente, la animación se está demostrando como un medio muy amplio y rico para contar toda clase de historias, los profesionales tienen cada vez más experiencia… Todo llegará.

Manuel Carbajo (Studio Management en ESDIP Animation Studio)

Para intentar responder a esta compleja pregunta hay que detenerse un momento en el concepto mismo de “industria”. En mi opinión, por industria debemos entender la existencia de una red de estudios/productoras de animación de distintas escalas que sean capaces de producir diversos tipos de proyectos con regularidad. Estos son algunos puntos que considero a tener en cuenta para lograr afianzar la industria de la animación en España, muchos de ellos bastante relacionados entre sí.

  • La industria de la animación será sana, robusta y sostenible cuando sea capaz de desarrollar proyectos de distintas escalas y naturalezas, productos grandes, medianos y modestos, de todo tipo: proyectos indies y de bajo presupuesto, quizás más arriesgados, pero también otros más comerciales y dirigidos a un target mayoritario que permitan la sostenibilidad económica. No podemos pretender sólo competir de tú a tú con las grandes producciones animadas internacionales de enormes presupuestos (eso sería demasiado kamikaze), pero tampoco quedarnos anclados sólo en proyectos artys o muy minoritarios.
  • Los métodos de distribución y financiación están cambiando, y hay que conocerlos y adaptarse a ellos. La exhibición en salas en la actualidad es un porcentaje muy pequeño y restringido del cómputo global, lo mismo que el tradicional circuito festivalero, hasta hace unos años el único espacio donde se podían ver muchas obras de animación. Las grandes plataformas audiovisuales y la propia red ofrecen nuevas oportunidades de llegar al público, en ocasiones con inversiones muy modestas.
  • La sinergia conjunta entre distintos estudios pequeños o medianos puede dar viabilidad a proyectos que de otra manera nunca saldrían adelante. Esto supone redoblar los esfuerzos en cuanto a gestión de la producción, pero a medio plazo puede ser una solución rentable y satisfactoria para los estudios implicados. Por poner un ejemplo muy próximo, en “Blue & Malone: Casos Imposibles”, reciente ganador del Premio Goya al Mejor Corto de Animación, donde he sido Director de Producción en Esdip Animation Studio, contamos con la implicación de Wise Blue Studios, algo que fue fundamental para poder sacar adelante el cortometraje. Ser capaces de construir un tejido orgánico de colaboración entre estudios (una verdadera red) es una buena opción a explorar.
  • El marketing y la comunicación es fundamental, y tiene que planificarse desde la pre-producción. Dar visibilidad es imprescindible. Puedes haber hecho una auténtica joya de la animación, pero si no la das a conocer y tu público no la alcanza, todo ese esfuerzo puede ser en vano. El cómo vas a relacionarte a nivel comunicativo con los medios (y con tu público) forma parte del propio proyecto, no se puede dejar de lado ni para última hora.
  • Hay que acabar con algunos estereotipos: la animación ni es un género ni es exclusiva para niñ@s. Productos de gran éxito reciente como la serie “Love, Death & Robots” de Netflix han demostrado que existe un público ahí fuera ansioso de consumir contenidos mucho más adultos y arriesgados, y ese público cada vez es menos residual. Dentro de ello se puede jugar con todos los géneros posibles del audiovisual, sin excepciones. Asumir ciertos riesgos en este sentido puede ser ese factor distintivo que haga resaltar un proyecto.
  • Los avances y la democratización de la tecnología nos permiten levantar estudios y proyectos de manera totalmente virtual: ni siquiera se necesita un espacio físico común para poder trabajar. Aunque en mi opinión trabajar siempre online y en remoto no es la solución ideal, hay que aprovechar este abaratamiento de costes, algo que va muy unido a la globalización del trabajo en el campo de la animación. Cuando me preguntan cómo ha afectado la pandemia al desarrollo de proyectos, siempre respondo que en realidad no demasiado: trabajar desde casa con herramientas online es algo que llevamos haciendo años en esta industria. Creo que hay que profundizar aún más en ello y olvidarnos un poco del tradicional concepto de “trabajo de oficina”.
  • La fuga de talentos en España siempre ha sido endémica por la inestabilidad de nuestra industria y por la poca valoración interna. Tenemos una verdadera tropa de profesionales que derrochan creatividad, y hay que esforzarse por no dejarlos marchar a la búsqueda de un éxito que piensan que aquí no van a alcanzar. También hay que dar una oportunidad a toda esa cantera de jóvenes que están peleando por meter la cabeza en este mundillo, una tarea que al principio puede resultar desilusionante. Aquí tenemos escuelas y centros de formación muy potentes, hay que mirar a nuestro alrededor y tratar de pescar a esos genios en potencia que están esperando a que alguien confíe en ell@s.
  • Aunque en las escuelas de animación el porcentaje de alumnos y alumnas ya es prácticamente paritario, el techo de cristal para las mujeres en la industria sigue existiendo en algunos departamentos. Lograr erradicar esta desigualdad contribuirá a la estabilidad y solidez de nuestra industria.
  • Todos sabemos que hacer animación es caro, y conseguir esa financiación inicial una auténtica odisea. El apoyo de las instituciones y de la administración pública sigue siendo fundamental para empezar a levantar la financiación de muchos proyectos. Los que hablan de eliminar todas las subvenciones no saben de lo que hablan. Aunque es cierto que habría que revisar, ajustar y remodelar algunos parámetros en los que se basan dichas ayudas para hacerlas más efectivas y evitar la picaresca, las subvenciones públicas tanto a proyecto como a producción son indispensables para la mera existencia de muchas obras. Otros países como Francia son muy protectores con su animación, y ese apoyo institucional ayuda a la estabilidad y fortalecimiento de la propia industria. La animación es patrimonio cultural de tod@s, y por lo tanto no puede dejarse sólo en manos de la ley de la oferta y la demanda.

Carlos Gómez-Mira Sagrado (fundador y director de Thinkwild Studio)

Básicamente, lo que creo que necesita la animación española para poder ser más «robusta» es que se facilite la entrada de nuevos jugadores en la industria. Me refiero en concreto a las ayudas públicas que, paradójicamente, favorecen más a quienes han recibido ayudas con anterioridad que a gente que pide una ayuda por primera vez. En igualdad de condiciones y de proyecto, una productora que haya recibido ayudas en años anteriores tiene más posibilidades de llevarse una subvención que una que está pidiendo esa misma ayuda por primera vez. No sé si estás familiarizado con cómo se otorgan las ayudas, pero se basa en una serie de apartados que otorgan X puntos. Cuantos más puntos tengas, más oportunidades tienes de pasar el corte y que estudien tu proyecto para ser susceptible de ser subvencionado. Pues bien, si el año anterior te han dado una subvención, te dan un punto más, si el anterior también, otro, así sucesivamente…

Creo que debería ser completamente al contrario, si ya has recibido una ayuda, debería darse prioridad a quienes no la han recibido. Así es muy difícil poder tener la capacidad de acometer proyectos de cierta envergadura. Creo que las subvenciones deberían ser para ayudarte a arrancar, una vez que estás en marcha, debería ser tu propia capacidad para generar ingresos lo que debería mantener activo tu negocio.

Si queremos una industria fuerte, deberíamos fomentar que pequeñas empresas y productoras entren en el negocio. Si no, no estamos jugando en las mismas condiciones y es muy difícil mantener un negocio abierto a pulmón. Nosotros en concreto para Vuela pedimos subvenciones, y el ICAA no nos dio nada, tan solo recibimos una pequeña ayuda de la Comunidad de Madrid que apenas cubría una décima parte de lo que nos habrá costado.

No es una queja con respecto a que se den más ayudas, habrá muchos sectores que no reciben ninguna y salen adelante. Tan solo matizo que las ayudas que hay, que se repartan de manera más justa para permitir que la industria crezca. Si no, no se está jugando en igualdad de condiciones y será imposible competir con las productoras que siempre reciban ayudas.

Bufff, perdona por el rollo, pero es que es algo que siempre me ha fastidiado bastante, incluso desde que estaba en la universidad. Recuerdo que cuando pedías una subvención por primera vez, una de las cosas que pedían era CV y experiencia del director. Y pensabas “¡Pero si la estoy pidiendo para poder empezar!” En resumen, un reparto mas justo de las ayudas que primen a la gente que está empezando y quiere emprender un proyecto. Creo que así entrarán en juego pequeñas productoras que podrán ofrecer cosas maravillosas y generar muchos puestos de trabajo.


Tania Palma
(fundadora de TrendPicStudio, donde ejerce como diseñadora, artista 3D, directora de arte y productora)

En general creo que se necesita más apoyo a la producción y desarrollo de proyectos, tenemos muchísimo talento pero me da la sensación que es casi imposible para los pequeños estudios sacar sus proyectos adelante y esto se traduce en menos variedad de contenido y estudios que no consiguen establecerse como es debido a largo plazo. Se necesitan más ayudas al desarrollo, a la producción, incentivos fiscales y en general un apoyo claro por parte del estado a la cultura y al sector para hacer la industria más sólida. También necesitamos hacer entre todos una industria más igualitaria, que ofrezca más oportunidades a las mujeres para liderar proyectos y ocupar puestos de responsabilidad, tal y como podemos ver en los datos que arroja el Informe MIA 2019.

Iván Miñambres (productor y director de Uniko)

Este país está plagado de un gran talento creativo, tanto artístico como técnico, por lo que para mi el reto a futuro está en crear un ecosistema donde podamos ser competitivos a nivel internacional y así poder retener talento en nuestras producciones, evitando así que los/as grandes profesionales tengan la necesidad de salir fuera (presencial o telemáticamente hablando).

¿Cómo conseguir eso? Creo que podemos aportar desde varios ejes:

– Desarrollar proyectos ambiciosos con visión internacional
– Tener la posibilidad de acceder a mayor financiación en el territorio
– Productores/as que apuesten por visiones únicas y especiales de realizadores/as.
– Seguir mejorando los incentivos fiscales.
– Contar con Tvs más abiertas a la compra de proyectos de animación.
– Contacto estrecho entre formación e industria.
– Apoyo institucional a las productoras que apuestan por producir desde lo local al mundo…

Aún nos queda camino pero seguro que tarde o temprano podremos hablar con certeza de la “industria de la animación”.

Nuestra valoración de la industria de la animación parte de un punto de vista más creativo, desde el lugar donde hemos estado trabajando estos últimos 20 años. Sabemos que hay problemas a nivel de financiación de proyectos, incentivos fiscales, apoyo de televisiones, etc… Desde ese punto de la creatividad, pensamos que la industria de la animación española no existe como un conjunto global. Igual que en otros países como Francia, USA, Japón, etc… existe una conciencia de que la animación es un producto cultural que se exporta a todo el mundo, que tiene un valor determinado o que está considerada una labor industrial y generadora de puestos de trabajo de alto valor añadido, en España aún estamos alejados de ese planteamiento.
Aunque existen muchas empresas dedicadas a la animación, aún a día de hoy pueden considerarse pioneras dentro de este sector. Cuesta mucho conseguir la financiación suficiente para desarrollar proyectos y cuando muchos de esos proyectos arrancan, las condiciones en las que se producen distan mucho de considerarse una verdadera industria. Seguimos viendo que los proyectos consiguen salir adelante por la ilusión, el trabajo desmedido y las ganas de hacer cosas de la gente que se implica en las producciones, y nos referimos a todos los perfiles: guionistas, artistas visuales, storyboarders, animadores, músicos, producción, sonido, etc… En las ocasiones que hemos trabajado para el extranjero es cuando te das cuenta de las condiciones que suelen imperar en España y las diferencias de valoración del trabajo realizado.
Aparte del hándicap que tiene la televisión y el cine, para nosotros la animación está considerada como un sector menor dentro del audiovisual. Por ejemplo, la película Klaus (Spa Studios) estuvo nominada a los Óscar y no tuvo ni de lejos la misma repercusión en medios que si una película de imagen real hubiera obtenido una nominación.
En definitiva y como integrantes de la industria de la animación española, para seguir creciendo y evolucionando debemos valorarnos más y creer en lo que hacemos.

Darío Sánchez
(3 Doubles)
En principio son varios los factores para que la animación sea más robusta en España, especialmente si tenemos en cuenta que muchos estudios (o productoras) de animación no tienen continuidad y tras cada proyecto deben de «cerrar» hasta la siguiente producción, lo que hace que los artistas tengan que rotar y trabajar en otras localidades e incluso países, no consiguiendo estabilidad laboral. Esto hace que algunos de ellos abandonen la producción en la que están trabajando cuando faltan pocos meses si tienen la oportunidad de un nuevo proyecto que les asegura mayor tiempo de trabajo, lo que a su vez repercute negativamente en la productora o estudio de animación. Por tanto, uno de los principales problemas por los cuales la industria no es robusta en España es debida a esa falta de continuidad en los estudios de animación y ésta es principalmente debida a la dificultad para encontrar financiación. Para ello hay diferentes vías:
  • Inversión privada: en este caso, las dificultades son máximas en proyectos de animación, ya que los inversores deben de esperar mucho tiempo para recuperar la inversión si se compara con las producciones de imagen real, cuyos tiempos de producción (y coste) son mucho menores.
  • Incentivos fiscales: aunque se ha avanzado algo en este aspecto evitando la necesidad de la creación obligatoria de AIEs (asociaciones de interés económico), el incentivo fiscal que realmente llega a las productoras es aproximadamente un 50% ó 60% del total, diluyéndose el resto del dinero en el interés que se queda el inversor, pago de asesores fiscales, montaje de la estructura de la AIE, etc. Si a eso le añadimos que el dinero del incentivo fiscal lo recibe la productora entre 3 y 20 meses después de finalizada la producción, lo que obliga a adelantar ese dinero a través de un préstamo bancario que generalmente incluye un aval de una SGR (sociedad de garantía recíproca), vemos cómo de nuevo hay más dinero que se queda por el camino y no llega a la pantalla. Adicionalmente hay que lidiar con las respuestas de algunos bancos y SGR que directamente no se fían de la agencia tributaria (poca seguridad jurídica) y directamente niegan el préstamo.
  • Subvenciones: las del ICAA directamente ignoran a las series de animación y sólo se pueden otorgar a largometrajes y cortometrajes, lo que hace que se complique aún más la situación para la producción de series de animación y, salvo en alguna comunidad autónoma muy concreta, en la mayoría la subvención recibida no llega al 5% del total del coste, por lo que producir series de animación en España es tarea de locos al alcance de muy pocos. Para largometrajes la situación cambia para bien si finalmente se obtiene una ayuda del ICAA aunque, curiosamente, las series de animación son las que permitirían a los estudios el mantenerse en el tiempo si éstas funcionan… e incluso obtener buenos beneficios si el merchandising acompaña a la serie durante varias temporadas. El acceso a las ayudas europeas (MEDIA) es complicado para España últimamente debido a la mayor puntuación de los países del este por estar desarrollando la industria o de países con gran respaldo institucional y de las TVs como Francia, Alemania, Italia o UK.
  • Preventas: una herramienta interesante para conseguir financiación pero que requiere de una inversión previa, ya que se necesita realizar un desarrollo (biblia, teaser, etc.) que tiene un coste elevado y que no siempre se traduce en la financiación de la serie o largometraje. Las ayudas a desarrollo son prácticamente inexistentes en España (salvo muy contadas excepciones), lo que significa que la productora tiene que invertir ese dinero previamente sin tener garantizado el resultado positivo a dicha inversión, lo que lleva a que el intervalo entre un proyecto y otro sea de varios años y, por tanto, la empresa no disponga de continuidad.
Como puedes ver, son varios los factores que influyen y que, si se trabajara sobre ellos, permitirían despegar la industria de la animación en España de manera clara, ya que talento hay de sobra y lo demuestran cada día nuestros artistas no sólo en España sino en el mundo. En mi opinión, me centraría en obtener una mayor seguridad jurídica por parte de la agencia tributaria a los incentivos fiscales, mejorar y fomentar la inversión privada a través de un trabajo conjunto de las diferentes federaciones, asociaciones e instituciones, incluir ayudas a series de animación y desarrollo de producciones así como conseguir mayor apoyo por parte de las TVs, especialmente TVE con las series de animación, algo en lo que están trabajando conjuntamente con Diboos en la actualidad.


José Luis Farias 
(director de Weird Market y Premios Quirino, director de Paramotion Films)

Desde mi punto de vista uno de los principales problemas a los que se enfrenta a la animación española sigue siendo la falta de financiación, aunque ha habido cambios estructurales en la industria gracias a las deducciones fiscales y otras iniciativas, sigue faltando dinero para poder producir contenidos que sean grandes, que puedan crecer y sobretodo internacionalizarse. Está claro que en España hay grandes ideas, profesionales y mucho talento, lo que falta es la parte industrial y la parte de producción, en ese sentido se echa en falta productores y productoras ejecutivas que sean capaces de levantar proyectos, financiarlos y hacerlos viables.Por otro lado es muy importante retener el talento que ya existe y sobre todo intentar volver a  captar todo el talento que se ha ido fuera en estos últimos años.Otro punto fundamental es conseguir mayor implicación tanto de las televisiones públicas como privadas a la hora de financiar, promocionar y lanzar productos de animación, haciendo caso tanto a largometrajes como a series. Ahora mismo existe una  gran oportunidad para los contenidos hechos en castellano y la animación española cada vez tiene más reconocimiento a nivel internacional, es el momento de aprovechar esta inercia.

Tenemos grandes ideas y grandes proyectos que al final han acabado fuera de España y se han convertido en IPs extranjeras.Para todo lo anteriormente comentado defiendo mucho el papel de los eventos, creo que son catalizadores necesarios en nuestro sector y reforzar su papel facilitaría mucho el crecimiento de la industria, que es lo que incentivamos tanto desde Weird Market como desde los Premios Quirino.


Alkimia Animation Studio

En Alkimia Animation Studio, creemos que principalmente para generar una industria «Robusta» habría que cambiar un poco el sistema en este país, empezando por una educación reglada pública (abierta a todo el mundo y no se pierdan artistas buenos por el camino por no poder permitirse una educación privada), en la que te enseñen específicamente «Animación» y luego esa carrera se divida en 2D y 3D. Una educación potente no garantiza una industria fuerte, pero pone los cimientos para crear una industria en condiciones.

Con esta materia prima que genera la educación, lo siguiente es que el talento que genere se quede en el país. Para ello, las ayudas del gobierno para la industria de la animación y sus derivadas (como el videojuego, que ya tiene muchas ayudas) son fundamentales. Estas ayudas (obviamente económicas en su mayoría) pueden venir en forma de ayudas directas (dando dinero) o bajando la carga impositiva para este tipo de industria.

Por último, un cambio de mentalidad en las personas que actualmente estamos en la industria: no vernos como rivales sino como colegas de la profesión, que aprenden mutuamente y que unidos crean las fuerzas necesarias para impulsar la industria a nivel nacional y poder compararla a industrias como la francesa, estadounidense y japonesa.


Ricardo Ramón
(productor en Dibulitoon Studio)

Algunas de las necesidades prioritarias para fortalecer la industria de la animación:

  1. Estimular la demanda cultura, fomentando el consumo de productos culturales, al igual que hacen países como Francia.
  2. Apoyar el crecimiento y la profesionalización de las empresas españolas, productoras, empresas de servicios de animación.
  3. Adaptar el modelo formativo a las necesidades de la industria de animación. Tanto para técnicos como para creativos y profesionales independientes.
  4. Aumentar el peso de la financiación no convencional en las empresas culturales.
  5. Apoyar la internacionalización de las empresas culturales y la diversificación de mercados.


Myriam Ballesteros 
(presidenta de MIA y responsable del estudio MB Producciones)

En mi opinión un apoyo más decidido por parte de los canales públicos y privados de TV y Plataformas. No puedes levantar la financiación de un proyecto como una serie de animación de 52 episodios de 11 minutos que oscila entre 6,5 y 8 millones de Euros a nivel internacional si en tu propio país la ayuda es ínfima o no existe. El mercado es cada vez más y más competitivo. Muchos países que antes no hacían animación han entrado en ese sector y es imprescindible que en tu propio País tengas un apoyo fuerte. Logicamente los incentivos fiscales son también imprescindibles. Debemos tener una industria estable que nos permita producir contenidos propios y no convertirnos en servicios. Meto aquí también una demanda como Presidenta de MIA MUJERES EN LA INDUSTRIA DE LA ANIMACION para que se cuente cada vez con más mujeres en los equipos directivos de la industria de la animación y en permitirles ser directoras, productoras, guionistas, músicas, directoras de arte etc… de proyectos comerciales y con gran presupuesto.


Manuel Sirgo
 (animador y director del estudio 12 Pingüinos Dibujos Animados)

El gran problema de la animación española es la CONTINUIDAD, por desgracia desde siempre el talento de los profesionales españoles no ha encontrado una vida laboral estable en la producción Española

Los motivos son diversos:

-Principalmente la financiación , ayudas y convocatorias de las televisiones que no cuidan a la animación con recursos económicos insuficientes.

Otro de los motivos es la costumbre de algunas productoras que por aumentar sus beneficios, se han llevado y siguen llevándose la producción a países de Asia, latinoamerica…

y por otro lado sucede, ya cada vez menos, que el publico español no tiene costumbre de consumir animación española, anteponiendo para ver siempre cualquier producción Americana, que sumado al pensamiento cultural de muchos españoles de que la animación es algo infantil y para niños, deja a muchas películas de autor y para un publico mas adulto, Chico y Rita, Arrugas, Buñuel en el laberinto de las tortugas… fuera de una recaudación rentable en taquillas de cine.

Todas estas circunstancias hacen que nuestros profesionales tengan en la mayoría de casos, que ejercer su trabajo fuera de España, contribuyendo a que nuestra industria no llegue nunca a ser robusta.

También hay que decir que actualmente algunos casos como Skydance, spa studios,Laighbox… están haciendo cambiar esa tendencia haciendo que nuestra industria sea cada vez mas robusta.


Juan Carlos Concha Riveros
(veterano animador, productor, cineasta y organizador de eventos, creador de APEmanStudio)

Creérselo cada uno. Poco a poco está pasando. Paciencia. Esperar activo.


Manuel H. Martín
(director y uno de los socios de La Claqueta)

Te diría que dos de mis obras favoritas son españolas: en animación la película Buñuel en el laberinto de las tortugas, dirigida por Salvador Simó, y en cómic la novela gráfica ‘Papel estrujado’, de Nadar. Son dos buenos ejemplos que demuestran el enorme talento que hay en este país. Quizás, además de más recursos y financiación, sea necesaria una mayor sensibilidad y reconocimiento al gran trabajo, más allá de lo puramente artístico, de los creadores con el fin de tener una fuerte industria cultural de futuro.


María Pareja
(animadora y directora artística en Cartoon Saloon)

Realmente no lo sé. Probablemente más financiación. ¿Más proyectos? ¿Mejores salarios? ¿Más visibilidad? Hay muchísimos artistas españoles que se tienen que ir a otros países porque en españa parece que no hay muchas opciones.

SAM (animador y director)

Creo que es muy robusta, sin embargo creo que pecamos de americanos. Casi todo lo que se produce parece destinado a Disney+., preferiría que nos sintiésemos más orgullosos de nuestra idiosincrasia.


Marc Riba
y Anna Solanas (directores, responsables de I G Stop Motion)

La verdad es que ésta es una pregunta que no podemos responder. Nuestra apuesta, desde el principio, ha sido la de realizar una animación muy personal y de formato pequeño, que poco tiene que ver con el mundo de la industria de la animación.

Para nosotros es importante que existan distintas voces creadoras y nos parece que en este sentido España está viviendo un momento muy dulce pues hay, en la actualidad, animadores con trabajos muy interesantes y que nos encantan.


David Fidalgo Omil
(director y animador)

Yo me considero fuera de la industria, entonces hablar puedo hacerlo desde fuera y con toda la ignorancia interna. Supongo que lo que falta es lo de siempre más apoyo y más educación que no estigmatice la animación, porque aunque es una forma de hacer cine tan válida como la imagen real, se sigue viendo la animación como algo mucho menor y esto no solo por parte de los espectadores, por parte de la propia gente del cine, solo hay que ver los premios de la propia Academia o hacer un vistazo rápido por festivales donde la animación lleva premios menores, sin ningún tipo de sentido.

Falta cambiar eso para que más gente que nos sentimos fuera o estamos fuera de la industria podamos tener la oportunidad de entrar y contar nuestras historias.

Coke Riobóo (animador y director)

No se lo que necesita para ser más robusta, pero a mi entender, para ser más original y diversa, necesita apostar más por la animación de autor y fijarse menos en los productos norteamericanos.

Pedro Delgado Cavilla (animador y director)

Dinero y talento. Por otra parte, no siempre son imprescindibles grandes gastos para hacer grandes obras. Por ejemplo, Extraordinary Tales, de Raúl García.

Compartir

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here