Entrevista a Paula Benedicto Martínez

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Paula Benedicto Martínez es una animadora española formada en U-Tad que ha trabajado en algunos de los más destacados estudios de animación de España (Illion Animation Studio, La Tribu) y del mundo (Disney), así que conoce bien las dos principales vertientes de la industria de la animación, la europea y la de Hollywood. Además, ha trabajado en superproducciones como El parque mágico (2019), Frozen 2 (2019) o Encanto (2021).

¿Qué animación te gustaba especialmente cuando eras pequeña?

Cuando era pequeña la verdad es que veía muchas películas de animación con mi hermana. Supongo que como muchísima gente crecí viendo las películas de Disney una y otra vez. Pocahontas, El libro de la selva, El rey león, Hércules,

Pero algo que recuerdo ver continuamente, aunque no se si realmente se puede considerar animación, y que creo que de algún modo me empezó a formar en el campo de la animación, fueron Los Teleñecos.

¿Cuando estudiaste el Grado de Ingeniería multimedia y Ocio digital ya sabías que querías dedicarte a la animación o por entonces era solo una afición? ¿Por un casual tuviste alguna asignatura de animación?

La verdad es que ni antes del grado ni durante este me planteé dedicarme a la animación. Para mi era una profesión que desconocía, nunca me había parado a pensar realmente como se hacían las películas de animación y que había gente que se dedicaba a ello. Si es cierto que durante el grado tuvimos una asignatura de Animación, sin embargo, el contenido era muy superficial, como una especie de introducción a la animación, pero no llegamos a entrar realmente en lo que yo ahora considero animar. No fue hasta terminar el grado cuando tuve que decidir que máster quería hacer que decidí darle una oportunidad a la animación y me apunté casi a ciegas, sin saber nada de nada, a un master de animación 3D de personajes en la U-tad.

¿Por qué quisiste cursar el Máster en animación 3D de U-tad? ¿Qué recuerdas de esos años?

Realmente cuando terminé el Grado de Ingeniería Multimedia lo que más me interesaba y a lo que pensaba que me quería dedicar era al modelado de personajes 3D. Sin embargo, al investigar las diferentes escuelas en España que ofrecían ese tipo de masters no hubo ninguna que me llamara la atención y encontré el Máster en Animación 3D de personajes de U-tad que empezó a hacer que me interesara en la animación y que al final decidiera dedicarme a esto.

Recuerdo empezar el curso con mucho miedo porque venía desde 0 sin ningún conocimiento sobre animación, pero, sobre todo, recuerdo ese tiempo con mucho cariño porque me hizo conocer a compañeros maravillosos y a gente que compartía los mismos intereses que yo.

Tu primera experiencia profesional fue en Illion Animation Studio, en El parque mágico. ¿Qué te aportó esa etapa y cual fue tu aprendizaje más valioso?

Al ser mi primera experiencia profesional en la industria de la animación me aportó muchos conocimientos sobre el proceso de cómo se trabaja en una película de animación 3D que desconocía.

También en esa época en Ilion fue una de las épocas en las que más aprendí sobre animación ya que, acabando de salir de la escuela, tenía muchas cosas que aprender y había gente con mucho talento en el estudio que me ayudaron a desarrollar mis capacidades como animadora.

Por desgracia, aunque suene descorazonador, al ser mi primera experiencia en la industria, una de las cosas que aprendí es que al fin y al cabo la animación es una industria y el pensamiento idealizado de lo mágica que es la animación queda muy lejos de la realidad.

Tras pasar por La Tribu y una segunda estancia en Illion Animation Studio, recalas en Disney por primera vez. ¿Cómo surgió esa oportunidad?

Pues lo cierto es que después de mi segunda experiencia en Ilion Animation Studios no había encontrado ningún trabajo y estaba en paro en aquel momento. Estaba dedicando mi tiempo a estudiar y practicar más para mejorar la calidad de mis animaciones por aquel entonces hasta que encontrara otro trabajo. Entonces fue cuando vi en redes sociales un anuncio para participar en el programa de Training en Disney y, aunque necesité mucho coraje, acabé intentándolo y aplicando para el puesto para el que fui una de las seleccionadas.

Trabajaste en Frozen 2, ¿qué tal fue la experiencia?

Mi experiencia en Frozen 2 fue muy enriquecedora. Era la primera vez que trabajaba en un estudio fuera de España y la forma de trabajar que se tiene aquí es muy diferente. Te hacen sentir valorado y, de algún modo, parte de una gran familia.

A parte de esto fue una experiencia muy beneficiosa para mi carrera ya que el programa de Training en Disney se fundamenta en formar a gente con poca experiencia y prepararlos para trabajar en películas de la calidad que se hacen en ese estudio. Contábamos con varios mentores dentro del estudio que nos ayudaban y enseñaban para mejorar nuestra calidad. Sin duda fue la experiencia que más me ha ayudado a mejorar mis animaciones.

De vuelta a Madrid, viviste la transición de Illion Animation Studio a Skydance. ¿Notaste mucho cambio? ¿Creció considerablemente el estudio?

Sería difícil apuntar si durante la transición de Illion Animation Studios a Skydance noté mucho cambio. Fue una época muy confusa y llena de cambios ya que fue muy cercana al comienzo de la pandemia en 2020. Todo había cambiado y nos estábamos adaptando a trabajar desde casa por lo que no sabría decir si se llegó a notar el cambio de empresa. Por este motivo, aunque me consta que el equipo estaba creciendo, era difícil notar mucho el cambio mientras seguíamos trabajando en casa.

Si que es cierto que en el tiempo que estuve allí empecé a ver iniciativas de Skydance que considero muy interesantes y que de algún modo se acercaban más a lo que yo había vivido trabajando en EEUU. Iniciativas que se centran en ayudar, formar y desarrollar las capacidades de los empleados en vez de tratarlos como mano de obra.

Desde febrero del 2021 has vuelto a Walt Disney Animation Studios. ¿A qué se debe ese nuevo cambio de estudio?

Realmente tuve que marcharme del estudio tras Frozen 2 por problemas de visados, pero cuando me marché me dijeron que estaban muy contentos con mi trabajo y que les gustaría que volviera a trabajar con ellos en el futuro si conseguía un permiso de trabajo para EEUU.

Yo quería volver por todos los medios porque mi experiencia aquí había sido muy buena y, aunque llevó mucho tiempo, estuve trabajando para conseguir un permiso de trabajo que me permitiera volver al estudio. Y así fue, cuando finalmente fue aprobado estaban contratando gente para su próxima película y pude volver casi de inmediato.

¿Cómo ha sido aclimatarse a Burbank?

Al haber vivido aquí durante un año mientras trabajaba en Frozen II, el volver ha sido más llevadero dado que ya conocía la zona. La primera vez fue más difícil aclimatarse al ser tan
diferente la vida aquí y en España, pero la verdad es que Burbank es un lugar muy tranquilo y acogedor.

¿Qué es lo más estimulante de trabajar en Disney?

Lo más estimulante de trabajar en Disney en mi opinión es la cantidad de talento que te rodea, muchos de los compañeros son verdaderos cracks y simplemente ver su trabajo cada día es realmente inspirador. Y no solo dentro del departamento de animación, este estudio tiene lo mejor de lo mejor, y ver como otros departamentos trabajan con el plano que has animado y lo hacen brillar con pelo, ropa, lighting, efectos, etc. Es una delicia.

Dado que conoces estudios grandes y medianos de España y el que muy posiblemente sea el mayor estudio del mundo, ¿en qué notas mayor diferencia?

La mayor diferencia que noto con otros estudios en los que he trabajado es el trato como persona y sobre todo como artista. En este estudio he sentido que mi trabajo y mi esfuerzo se valora y de algún modo te hace sentir más cerca de ser un artista más que un simple trabajador en una industria. Diría que el proceso y el ambiente es mucho más colaborativo.

¿Cuál es tu mayor ambición artística y/o profesional en el ámbito de la animación?

Lo cierto es que mi mayor ambición en el ámbito de la animación no está relacionada con llegar a algún puesto de responsabilidad o recibir premios. No sé que puede deparar el futuro, pero por el momento mi única ambición profesional es llegar a aprender a animar como la gente que admiro, mejorar la calidad de mis animaciones para llegar a hacer algo de lo que me pueda sentir orgullosa.

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